En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denunció en Ginebra que hay unos 10,5 millones de niños forzados a trabajar en el mundo.
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Los trabajos infantiles incluyen tareas como cocinar, limpiar, hacer labores de jardinería o cuidar a otros menores o a personas mayores, muchas veces en condiciones deplorables.
La OIT llamó a los gobiernos del mundo a abolir dichas prácticas, y destacó las dificultades de proteger a los niños afectados, que en 6,5 millones de casos tienen entre cinco y 14 años.
"No sólo trabajan a puertas cerradas en casa de sus empleadores, sino que además las sociedades no ven de qué trabajan", critió la OIT.
Esos niños suelen vivir además aislados de sus familias y en una importante relación de dependencia de sus empleadores, quienes muchas veces no les pagan o los discriminan, y eso también los hace vulnerables a diversos tipos de violencia, advierte el informe.
La demanda de empleados en las viviendas crece día a día a nivel mundial debido a que cada vez más mujeres salen de sus hogares a trabajar y a que el envejecimiento de la población requiere de mayores cuidados.
Por su parte, la organización humanitaria World Vision denunció que incluso casi 48 millones de niños trabajan en condiciones de riesgo, insalubres e indignas en Asia.
La ONG, que cita datos de la OIT, exige a los gobiernos que aumenten sus esfuerzos para combatir la explotación infantil.
En Asia, estos menores son calificados a menudo como "niños invisibles", señaló World Vision, pues muchos no están ni matriculados en colegios ni oficialmente empleados.
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