Ola de atentados en Kabul deja al menos 26 muertos y más de 50 heridos

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Los talibanes perpetraron el miércoles una serie de atentados coordinados contra oficinas del gobierno afgano en Kabul que mataron a por lo menos 26 personas, además de ocho kamikazes, y demuestran que la insurrección islamista se intensifica y se vuelve más audaz.

"El saldo es ahora de 26 muertos y 55 heridos", dijo el portavoz del ministerio, Abdula Fahim, revisando anteriores balances al alza y haciendo hicanpié en que "la mayoría de las victimas son civiles".

Además, ocho kamikazes murieron en los atentados, bien por sus propias bombas o por disparos de las fuerzas del orden, señaló el ministerio de Defensa.

Un portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, reivindicó los ataques en una llamada telefónica, asegurando que fueron 16 los kamikazes que entraron en la capital afgana para cometer la ola de atentados.

Estos ataques tienen lugar pocos días antes de que el presidente estadounidense Barack Obama tome una decisión sobre el eventual envío de soldados adicionales a Afganistán, donde ya hay cerca de 70.000 militares extranjeros, 37.000 de ellos norteamericanos.

Durante la mañana, dos kamikazes hicieron estallar bombas en la entrada de un edificio de la administración penitenciaria en el norte de la capital afgana, causando varios muertos.

Un poco más tarde, otros cuatro kamikazes que habían logrado entrar en la sede del ministerio de Justicia, en el centro de la ciudad, murieron en tiroteos con las fuerzas del orden. También murieron policías y civiles.

Las fuerzas de seguridad mataron a un séptimo kamikaze cuando intentaba entrar en el edificio del ministerio de Educación. Antes de morir tuvo tiempo de hacer estallar la bomba que llevaba pero ésta no hirió a nadie.

"Los ataques al ministerio de Justicia y la administración de prisiones son una venganza por los maltratos a los presos talibanes", afirmó el portavoz de los talibanes asegurando que los kamikazes restantes esperaban órdenes.

La ola de atentados sembró el pánico en la capital afgana.

"Estábamos en nuestras oficinas cuando oímos una explosión", relató un funcionario del ministerio de Justicia a la televisión. "Salimos de la oficina pero había gente en el vestíbulo del edificio que disparaba contra todo el mundo", agregó.

"Ví los cadáveres de tres personas en el suelo en la segunda planta, entre ellos uno de mis colegas", agregó.

Frente al edificio de la administración penitenciaria, un periodista vio a por lo menos cuatro personas que parecían muertas y a varios policías heridos. En el suelo manchado de sangre habían pedazos de cadáveres, probablemente de los kamikazes.

Todas las ventanas de este edificio de cinco plantas estaban rotas y la entrada principal quedó completamente destruida.

Kabul, que hasta hace dos años había escapado a los atentados de los insurgentes islamistas, se ha convertido en escenario de ataques cada vez más frecuentes y más audaces.

Son la prueba, según los observadores, de que la insurrección gana terreno e intensidad a pesar de la presencia de 70.000 soldados extranjeros en dos fuerzas internacionales, una de la OTAN y la otra dirigida por Estados Unidos.

El presidente Obama tiene "varias opciones" en lo que respecta a Afganistán, una guerra que ha convertido en su prioridad, y "creo que tomará una decisión probablemente en los próximos días", había declarado el martes por la noche el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates.

El mando de las fuerzas norteamericanas en Afganistán ha pedido hasta 30.000 soldados adicionales.

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