En los últimos días la organización terrorista ETA envió cientos de cartas a empresarios vascos amenazándolos con represalias si no cumplen con el impuesto revolucionario. El hecho no es nuevo, pero lo que preocupa es el tono mucho más hostil con el que plantea las exigencias y el aumento del monto demandado (400.000 euros por empresa). Toda España está conmovida por esta escalada, que complica al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Bilbao - ETA ha enviado una nueva remesa de cartas de extorsión a los empresarios vascos en las que, en euskera y en castellano, les «reclama una ayuda económica» de hasta 400.000 euros y amenaza con tomar « medidas» en caso de no responder a su petición. La misiva fue remitida en la segunda quincenade julio y en ella ETA incrementa la cantidad demandada a los empresarios en los últimos meses y endurece el tono empleado en ella, advirtiendo de posibles consecuencias para quien no contribuya a su financiación.
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La organización terrorista inicia la carta en euskera y comunica al empresario que se pone en contacto con él «teniendo en cuenta su capacidad económica». A continuación, expone que «Euskal Herria está bajo el dominio» de los Estados español y francés, a quienes debe pagar impuestos «obligados» y valora que haya «ciudadanos vascos» que colaboren «desde sus bolsillos» y «voluntariamente», con iniciativas culturales y a favor del euskera, «imprescindibles para la construcción y el desarrollo» del pueblo vasco.
El texto añade que «ETA siempre ha tenido que hacer frente a multitud de necesidades económicas en la lucha a favor de los derechos democráticos de Euskal Herria» y aclara que las iniciativas que desarrolla para obtener financiación no contribuyen al enriquecimiento-personal de los miembrosde la organización, «tal y como hemos demostrado los gudaris de ETA» durante décadas de actuación.
Por ello, dice la carta, «mientras dure el conflicto, mientras se nieguen sus derechos a Euskal Herria y mientras se obligue a los ciudadanos vascos a dar dinero para pagar infraestructuras políticas y militares extranjeras, habrá que hacer un gran esfuerzo económico».
Así, ETA se dirige directamente y por su nombre al empresario para pedirle hasta 400.000 euros «a modo de ayuda económica a favor de Euskal Herria», que deberá entregar «de forma discreta» en «los círculos habituales de la izquierda abertzale», en billetes de 20, 50 y 100 euros. La carta concluye advirtiendo al empresario que, «si no contesta a nuestra petición, daría vía libre a ETA para decidir acciones en contra de sus bienes y/o de su persona» y le exige que no se ponga «en conocimiento de ningún cuerpo policial», «si no quiere causar daño a nadie». Al finalizar el texto en euskera, ETA realiza un resumen del contenido de la carta en castellano por si el empresario no hablara dicho idioma y en previsión de que al solicitar una traducción pudiera poner en peligro la discreción en su comunicación.
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