El Gobierno de Pakistán afirmó hoy que el país está preparado para defenderse de un ataque de la India, aunque hizo un llamamiento para reanudar las negociaciones con su vecino del sur a fin de eliminar las tensiones que han ido creciendo en las últimas horas.
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La afirmación de Islamabad se produce a las pocas horas de que el primer ministro indio, Atal Vijari Vajpayee, dijera a los soldados de su país que había llegado el momento de librar la "batalla decisiva".
En un comunicado oficial emitido al término de la reunión del Gobierno y del Consejo de Seguridad Nacional de Pakistán en la que se analizó la escalada la tensión militar con la India, Islamabad llamaba a la reanudación de las conversaciones.
El Gobierno de Islamabad subrayó que ningún grupo en Pakistán será autorizado a cometer actos de terrorismo en nombre de Cachemira, el territorio en las faldas del Himalaya que ambos países se disputan y que ha sido la causa de dos de las tres guerras que han librado desde su independencia del Imperio Británico en 1947.
No obstante, Islamabad ha precisado que seguirá prestando "apoyo moral, político y diplomático" a la lucha del pueblo de Cachemira por la autodeterminación, en alusión a las resoluciones de la ONU según la cuales la población de ese territorio, mayoritariamente musulmana, debe decidir en referéndum su anexión a la República Islámica de Pakistán o a la India, de mayoría hindú.
La reunión del presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, con su gobierno y el Consejo Nacional de Seguridad, coincidió con la visita del primer ministro indio a sus tropas acantonadas cerca de la Línea de Control que divide Cachemira entre la India y Pakistán.
Vajpayee pidió a las tropas que estén preparadas para hacer sacrificios porque ha llegado el momento de "librar una batalla decisiva" y advertía a Pakistán de que no colme la paciencia de la India.
Las tensiones entre la India y Pakistán volvieron a dispararse la semana pasada, cuando guerrilleros islámicos atacaron un cuartel en la Cachemira india y mataron a más de 30 personas.
Ambos países, que disponen de armamento nuclear, tienen ahora alrededor de un millón de soldados desplegados a ambos lado de la frontera.
Ante los temores de una cuarta indo-paquistaní, varios emisarios occidentales, entre ellos el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, que lo hará la próxima semana, se disponen a viajar a la zona para tratar de conciliar posturas y calmar los ánimos.
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