Los primeros datos de la elecciones legislativas arrojan resultados satisfactorios para los principales partidos opositores.
Los primeros resultados parciales de las elecciones legislativas celebradas hoy en Pakistán parecen indicar una clara derrota del partido del presidente Pervez Musharraf, quien esperaba que estos comicios fueran una suerte de referéndum de su gobierno.
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"Debemos esperar a tener los resultados finales, pero la tendencia parece indicar que los vencedores son el PPP y la Liga Musulmana Paquistaní-N", dijo hoy Wajihuddin Ahmed, el juez de la Corte Suprema paquistaní que desde hace años denuncia el abuso de poder por parta de Musharraf.
"Si esto fuese confirmado sería satisfactorio, pero persiste el peligro de fraude", subrayó el magistrado.
Datos parciales difundidos hasta el momento señalan poca afluencia de votantes.
Aún así, los resultados indican que ha recibido gran apoyo el Partido Popular Paquistaní (PPP), liderado por el hijo y el viudo de la ex premier Benazir Bhutto- asesinada en diciembre pasado-, seguido por el partido del ex primer ministro Nawaz Sharif, la Liga Musulmana de Pakistán N (LMP-N).
Famoso por ser incorruptible, Ahmed es el líder del llamado "movimiento de los jueces".
En noviembre pasado, fue arrestado y luego liberado, como muchos otros magistrados y abogados, por haber protestado contra las leyes especiales impuestas por el presidente paquistaní y la purga de dos tercios de la Corte Suprema.
Esta tenía atribuciones para declarar inconstitucional la elección de octubre pasado, en la que Musharraf venció sin sorpresas, con el 98 por ciento de los votos.
"Si fuese confirmada la victoria de la oposición, significaría un referéndum contra Musharraf", dijo Ahmed.
Según el juez, los dos partidos de la oposición, si fuesen vencedores, podrían acordar una coalición para formar un nuevo gobierno.
Esta votación debería marcar el fin de la transición a un gobierno civil, después de que Musharraf renunció a su uniforme de general antes del juramento para el nuevo mandato en noviembre y cuya reelección es considerada inconstitucional por la oposición.
Las elecciones, para las que estaban habilitados 81 millones de ciudadanos, decidían sobre 272 bancas de la Asamblea Nacional y por las Asambleas provinciales.
Los paquistaníes votaron hoy, en un clima de temor y bajo el control de medio millón de policías y militares.
Las comicios, marcados por la violencia, son cruciales para el presidente Pervez Musharraf y el futuro del único país musulmán equipado con armas nucleares.
"Debemos salir de esta situación de enfrentamiento y encontrar una actitud conciliatoria.
Yo sigo empeñado en una política de reconciliación con todos", dijo Musharraf a los periodistas al salir de la mesa donde votó en Rawalpindi, la ciudad lindante con Islamabad donde reside el ex general.
En varias mesas de Islamabad y Rawalpindi, entre banderas y símbolos de los candidatos, pocos electores se acercaban a sufragar por la mañana, pero quienes lo hacían estaban convencidos del valor su voto.
"Debemos votar porque se trata del futuro de Pakistán", dijo la estudiante de Medicina Amna Mehmud, de 20 años, en una mesa del barrio más populoso de Rawalpindi.
"Sólo vine para acompañar a mi mujer, porque yo boicoteo estas falsas elecciones", afirmó Rajah Mohammed Faruk, de 55 años, un abogado que pertenece al movimiento de protesta contra el régimen de Musharraf.
"Voto al partido de (Benazir) Bhutto porque es el partido de los pobres", sostuvo por su parte un hombre de 47 años en el pueblo de Tofkian, a unos 40 kilómetros de Islamabad.
Entretanto, tres bombas estallaron en Quetta (Beluchistán), sin causar víctimas, y un candidato de la asamblea provincial del Partido Popular Paquistaní de Benazir Bhutto murió en un atentado cometido durante la noche en Lahore.
Los sondeos indicaban un derrumbe en la popularidad del presidente, en el poder desde 1998 a través de un golpe de estado militar, y el ascenso alza del Partido Popular tras el asesinato de Benazhir Bhutto, en diciembre pasado.
Por su parte, los principales partidos islámicos boicotearon la consulta.
La elección se realizó tras una campaña electoral marcada por la violencia, desatada con el asesinato de Bhutto, el 27 de diciembre en Rawalpindi, y que llegó a causar 450 muertos desde principios de año.
Las elecciones habían sido fijadas para el 8 de enero, pero fueron postergadas por el asesinato de Bhutto.
Estados Unidos ejerció presión sobre su aliado Musharraf para que cerrara el período de gobierno militar: los generales comandaron Pakistán durante la mitad de sus 61 años de historia.
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