Pandemia, clima, China, Rusia e impuestos estarán hoy al tope de la agenda del G7

Mundo

Joe Biden hará su debut, en el que buscará retomar la alianza con Europa después de las tensiones que impuso Donald Trump. A su término, ratificará el compromiso con la OTAN y tendrá un cara a cara con Putin.

Falmouth - El presidente estadounidense, Joe Biden, y los demás líderes del Grupo de los Siete (G7) países altamente industrializados celebrarán desde hoy una cumbre en el Reino Unido para discutir el combate al nuevo coronavirus y al cambio climático, así como el desafío de Rusia y China y la ratificación de una alícuota global mínima del impuesto a las grandes corporaciones. Respecto del primero de esos temas, anunciarán un aporte de mil millones de vacunas para paìses pobres.

La cumbre de tres días en Inglaterra será uno de los eventos centrales de la primera gira internacional del demócrata Biden desde su llegada a la Casa Blanca, que expresa su decisión de devolver a Estados Unidos a la senda del multilateralismo y recomponer lazos con sus aliados tradicionales tras la conflictiva presidencia del republicano Donald Trump.

Como parte de una coreografía familiar a todos los G7, la cumbre en la sureña localidad costera de Carbis Bay incluirá mesas redondas, reuniones bilaterales y la tradicional foto de familia, esta vez con el fondo de las aguas turquesas del Atlántico, playas idílicas y viejas iglesias.

Sin embargo, desde la última reunión de líderes del G7, hace dos años, el mundo ha sufrido un cambio dramático, luego de que la pandemia matara a más de 3,7 millones de personas y diezmara la economía global en medio de confinamientos y restricciones obligados.

Así que cuando el primer ministro británico, Boris Johnson, reciba a Biden y a los líderes de Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá, la recuperación global pospandemia estará al tope de la agenda, y por ende, la necesidad de que los países ricos dejen de acaparar las vacunas.

En medio de la presión sobre el G7 que implicó el pedido expreso de Biden a sus líderes de repartir vacunas entre países de África u otros continentes que aún no han recibido ni una, luego de haber anunciado planes de Estados Unidos para comprar 500 millones de dosis de vacunas y donarlas a naciones que las necesiten. Boris Johnson anticipó anoche que habrá un compromiso para transferir mil millones de dosis.

“Este es el momento para que las democracias más grandes y tecnológicamente avanzadas compartan sus responsabilidades y vacunen al mundo, porque nadie puede estar debidamente protegido hasta que todos estén protegidos”, escribió Johnson en un artículo publicado ayer en el diario The Times de Londres.

También acumula presión sobre el G7 -y anticipa diferencias- el apoyo de Biden y del presidente francés, Emmanuel Macron, a una eliminación temporal de las patentes y protecciones de propiedad intelectual para el desarrollo de vacunas y otras tecnologías contra el nuevo coronavirus a fin de dar tiempo a una inmunización global.

El Reino Unido y varios países de la Unión Europea (UE), como Alemania, se oponen a la idea, responden a Biden que su Gobierno también bloquea la exportación de vacunas e insumos para su producción y que lo aconsejable sería un consenso multilateral para eliminar restricciones a esas exportaciones, algo que también apoyan Canadá y Japón.

La discusión ya está en desarrollo en la Organización Mundial de Comercio, pero la dificultad radica en que la misma toma sus decisiones por consenso.

La Presidencia francesa dijo ayer en un comunicado que Macron quiere “resultados y no solo anuncios” sobre las vacunas y que hay que fijar, antes de la cumbre del G20 de octubre en Roma -de la que participará la Argentina-, un plan y determinar a cuántas personas es necesario vacunar en todo el mundo, especialmente en África, que ha recibido menos del 2% de las dosis mundiales.

En la cumbre se abordará también un acuerdo en torno a un impuesto mínimo global del 15% a las grandes corporaciones respaldado por Biden y alcanzado la semana pasada por los ministros de Finanzas tras años de discusiones.

Pese a que el G7 no tiene un papel formal en la discusión de una nueva fiscalidad internacional, un pacto en el seno de este grupo supondría un poderoso impulso para alcanzar un acuerdo en las negociaciones formales que se están desarrollando al respecto en el G20 y en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por otro lado, Johnson decidió incluir en los debates el problema del calentamiento global de cara a la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP26) de noviembre próximo en Glasgow, Escocia.

Antes sus aliados del G7, se espera que Biden reafirme -como hará la semana próxima en una cumbre de la OTAN en Bruselas- su alianza y cooperación militar, y que Estados Unidos vuelve a ser un socio confiable tras los vaivenes de la era Trump.

En momentos en que Estados Unidos choca cada vez más con una Rusia que expande su poder e influencia y con China por motivos también políticos y económicos, muchos en Europa creen que la agenda exterior de Biden se centra demasiado en Oriente.

Luego de la cumbre del G7, la de la OTAN del lunes y una con la UE al día siguiente, el mandatario estadounidense se reunirá por primera vez con su par ruso, Vladímir Putin, el miércoles en Ginebra, en el evento más esperado de su gira.

Dejá tu comentario