15 de octubre 2003 - 00:00

Papa con buen aspecto agradece las felicitaciones

El Papa Juan Pablo II, de 83 años, agradeció hoy a todos "de corazón" las felicitaciones y las oraciones por sus 25 años de Pontificado, que se cumplen mañana, y se mostró feliz por el apoyo espiritual que se le ha brindado en estos años.

Los agradecimientos lo expresó durante la audiencia pública de los miércoles celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano ante más de 20.000 personas y durante la que mostró buen aspecto, sonrió e incluso bromeó con algunos de los más de cien religiosos, entre cardenales, obispos y sacerdotes, que acudieron a felicitarle.

Aunque al principio de la audiencia, tenía la voz débil, sobre todo durante los saludos en diferentes idiomas, conforme avanzó la ceremonia, se le vio recuperado y con la pronunciación fuerte y clara.

Como ya ocurrió la semana pasada, y para no fatigarle, eclesiásticos vaticanos leyeron en diferentes idiomas los resúmenes de la catequesis, lo que hasta ahora hacía él.

Juan Pablo II se limitó al final de cada lectura a saludar en ese idioma.

Así, en español, saludó "con afecto" a los varios centenares de españoles y latinoamericanos presentes, entre ellos miembros de la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas, de Huecas (norte español), a la Asociación de Heraldos del Evangelio, de Perú, y a grupos de mexicanos, argentinos y costarricenses.

Los españoles y latinoamericanos le felicitaron por los 25 años de papado y le expresaron, tal y como leyó un eclesiástico vaticano, en español, "gratitud y afecto".

La catequesis la dedicó a los rezos del atardecer, las vísperas.

Resaltó que se trata de expresiones de alabanzas que concluyen con el rezo del Padrenuestro, "que es la síntesis de toda alabanza y de toda súplica de los hijos de Dios".

Juan Pablo II, al que se vio feliz, entró en la plaza de San Pedro mientras los fieles cantaban "La barca de Pedro", del español Cesáreo Garabain, a la que se siente muy ligado. Abandonó el lugar a los sones de la misma.

El año pasado en Cracovia, durante su noveno viaje a Polonia, dijo que "La Barca de Pedro" le ha acompañado durante su papado, se la cantaron cuando abandonó Cracovia para asumir las riendas de la Iglesia y la ha escuchado desde entonces (1978) en miles de ocasiones.

"La barca", agregó, forma ya parte de su vida. Concluida la audiencia hizo un llamamiento "al diálogo" en Bolivia para que "en el respeto a la legalidad" se busquen soluciones a la crisis que atraviesa el país andino.

"Suscitan gran preocupación las noticias provenientes de Bolivia, donde se atraviesa una grave crisis con muertos y heridos.

Deseo expresar mi solidaridad a todos los que sufren e invito a todos a rezar para que el Señor inspire a las partes y den prioridad al diálogo civil y a buscar soluciones ecuánimes, en el respeto de legalidad, a los problemas que afligen a la nación", dijo.

Antes de abandonar la plaza vaticana bendijo a numerosas parejas de recién casados y fue felicitado por un centenar de cardenales, obispos y sacerdotes, así como decenas de personas que formaron una larga e interminable fila.

Durante cerca de dos horas se le vio saludar con alegría e intercambiar palabras con los que se le acercaban.

Hoy, al contrario que en los días pasados, mostró mejor aspecto físico.

Esta mejoría la necesita para poder afrontar los fatigosos actos previstos, entre los que se encuentra la misa solemne que oficiará mañana por la tarde en la plaza vaticana, a la misma hora en la que fue elegido Papa hace 25 años.

El domingo, en otra ceremonia que se anuncia multitudinaria, proclamará beata a la Madre Teresa de Calcuta, y el martes celebrará el consistorio para la creación de 30 nuevos cardenales, a los que al día siguiente, en otra misa solemne, entregará los anillos cardenalicios.

A la pregunta de si no sería conveniente reducir estas actividades, el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, dijo hoy a una radio italiana que "frenar al Papa (en la reducción de trabajo) es una batalla perdida".

Navarro reconoció las limitaciones físicas que tiene el Papa, precisando que él mismo lo sabe y subrayo que Juan Pablo II hace grandes esfuerzos para que esos límites no condicionen su labor pastoral".

El portavoz agregó que el Papa escucha y acepta todo, entre otras usar un silla de ruedas especial, con tal de que pueda seguir ejerciendo su ministerio.
 

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