20 de diciembre 2002 - 00:00

Para EEUU, está más cerca el día de un ataque militar a Irak

El jefe de los inspectores de armas de la ONU para Irak, Hans Blix, ayer al exponer sus conclusiones acerca de lo declarado por Bagdad en torno a sus armas de destrucción masiva.
El jefe de los inspectores de armas de la ONU para Irak, Hans Blix, ayer al exponer sus conclusiones acerca de lo declarado por Bagdad en torno a sus armas de destrucción masiva.
Washington (ANSA, Reuters, AFP) - «El uso de la fuerza está más cerca», sostuvo enfático ayer el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. Lo dijo al evaluar que Irak hizo una «violación mani-fiesta» de la Resolución 1.441 de las Naciones Unidas, tras reunirse con el jefe de la misión de inspectores de la ONU, Hans Blix, quien coincidió en que en el documento sobre el arsenal militar iraquí faltan pruebas y que el régimen de Saddam Hussein «perdió la oportunidad».

Más contundente aún fue el canciller británico, Jack Straw, quien afirmó que «Bagdad apretó el gatillo y ahora tienen el dedo sobre otro gatillo» y coincidió en que sólo Saddam Hussein puede evitar un ataque si coopera con la ONU.

«El informe sobre armamento no responde a muchas preguntas. No es preciso ni completo», sostuvo Powell al rechazar el informe de 12.000 páginas presentado el 7 de diciembre por Irak a los inspectores de la ONU. Pese a que anunció que el uso de la fuerza está cada vez más cerca, Powell hizo referencia a la aplicación inmediata de las «serias consecuencias» previstas en la resolución de la ONU ante cualquier violación iraquí a los mandatos internacionales. No obstante, fuentes de Defensa deja-ron trascender que serían enviados 50.000 soldados a la región ni bien comience el año 2003.

«La declaración no aborda en absoluto lo que sabíamos a propósito de los programas de armamento prohibidos antes de que los inspectores fueran obligados a partir en 1998», afirmó Powell tras reunirse con Blix. Recordó que antes de que los inspectores abandonaran Bagdad «concluyeron que Irak pudo haber producido 26.000 litros de ántrax, tres veces más de lo que Irak ha declarado». Tampoco hay una palabra, según Powell, sobre las reservas de agentes biológicos, gas mostaza, sarín y gas nervioso VX. «Washington hará todo lo posible para evitar una guerra», aclaró el funcionario que no forma parte del círculo más duro del gobierno de George W. Bush, conocido como «los halcones». Además, Powell pidió que «las entrevistas con científicos y otros testigos sean fuera de Irak», extremo que había sido descartado por el jefe de los inspectores, Hans Blix. Blix consideró en tanto que el informe «es incongruente y tiene poco de nuevo». «Irak perdió la oportunidad» de cumplir con los reclamos de Naciones Unidas, dijo en coincidencia con el discurso empleada por la administración Bush. El funcionario evaluó que Irak puede «todavía dar más informaciones pero habría sido mucho mejor haberlas incluido en la documentación». Para el egipcio Mohammed el Baradei, jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, no se pudo obtener «lo que se necesita», aunque ambos confirmaron que en las instalaciones inspeccionadas no se registró ninguna anormalidad referida a la producción de armas de destrucción masiva.

Rápidamente, Irak negó haber incurrido en una «violación manifiesta» de la Resolución 1441 de la ONU, tal como acusó el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, John Negro-ponte.

Paralelamente, la oposición iraquí en el exilio comenzó a reunirse con petroleras estadounidenses para determinar el futuro de las reservas petroleras en caso de cambio de régimen. Dos representantes iraquíes en Estados Unidos dijeron que la discusión es sobre «cómo mejorar la administración de reservas de crudo», las segundas más importantes después de las sauditas. «Hay una gran competencia», reconoció un ejecutivo del sector petrolero. Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU tendrá el 27 de enero una nueva reunión para decidir los pasos a dar en torno a Irak. Ese día finalizará una etapa de las investigaciones de la ONU, y es precisamente la semana en la que la Casa Blanca dispondría un ataque, según dijeron fuentes gubernamentales al diario estadounidense «The Washington Post».

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