Para el Pentágono, habría que reiniciar la guerra
Es cada vez más claro que la estrategia de Estados Unidos en la guerra de Irak está sufriendo serios traspiés, al punto que ya se habla de duros enfrentamientos dentro del Pentágono. Ayer, tanto el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, como el jefe del comando central, Tommy Franks, tuvieron que salir a dar explicaciones ante el fuerte cuestionamiento de altos jefes militares a través de la prensa. Nada de lo que se pensaba antes de iniciar las acciones bélicas se está cumpliendo. El conflicto no parece poder resolverse en el corto plazo y no hay un desmoronamiento del gobierno de Saddam Hussein. Tampoco hay levantamientos populares contra el régimen ni deserciones masivas de soldados. Al contrario, las imágenes de efectivos norteamericanos muertos, helicópteros y aviones que caen y la imposibilidad de tomar ciudades importantes están impactando en la población de Estados Unidos. Inclusive dentro del Pentágono, especialmente en el ala netamente militar, crece la idea de que la situación ha sido mal encarada y que convendría rehacer el plan de guerra. La ciudad de Bassora, la segunda en importancia del país, resiste la embestida de la coalición como un ejemplo de esta situación. A esto se suman nuevos ataques suicidas, ahora fuera de Irak, como el que ayer dejó cinco soldados norteamericanos heridos en Kuwait. Mientras tanto, en medio de una intensificación de los bombardeos en Bagdad, un misil volvió a impactar en una zona residencial, dejando un número no determinado de muertos y heridos.
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•Críticas
Los refuerzos que están en camino no estarán plenamente disponibles hasta bien entrado abril.
«Hay un flujo de fuerzas, que ya estaba previsto, y las tropas irán llegando de forma progresiva. Estamos siguiendo el plan», afirmó por su parte el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers, a la cadena NBC.
Myers apoyó a Rumsfeld frente a las críticas, y aseguró que no se basan en razones técnicas, sino en el «juego de buscar culpables» típico de la capital de Estados Unidos. También defendió a Rumsfeld el controvertido asesor Richard Perle, quien renunció la semana pasada por tener intereses incompatibles con su función, quien vaticinó que la guerra «podría ser incluso más corta que la primera guerra del Golfo», que duró seis semanas, y vaticinó un pronto colapso del apoyo a Saddam Hussein, incluso el militar.
El general retirado Barry McCaffrey, quien comandó la 24ª División de Infantería en la Guerra del Golfo de 1991 y estuvo en contacto con la planificación para esta campaña, señaló a «The Washington Post» que Rumsfeld «pedía una explicación» por cada unidad solicitada, incluso si era una compañía de mantenimiento de 42 soldados. «El balance final es que había una falta de confianza en si los generales sabían lo que hacían» cuando solicitaban más tropas, añadió McCaffrey.
El Pentágono está reforzando su presencia en la zona de conflicto, con el envío de tres divisiones pesadas. El total de efectivos de la coalición alcanzará los 390.000 hombres.



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