24 de abril 2023 - 00:00

Paraguay: recta final hacia una elección clave entre dos alianzas atravesadas por las divisiones

Las encuestas arrojan un panorama de incertidumbre. El expresidente Cartes manda en el oficialismo, pero su descrédito es grande. Lugo, ¿electrón suelto?

DELFÍN. Santiago Peña fue ministro de Horacio Cartes y es el candidato impuesto por el ala liberal del Partido Colorado. Es fuertemente resistido por los sectores más tradicionales del oficialismo.

DELFÍN. Santiago Peña fue ministro de Horacio Cartes y es el candidato impuesto por el ala liberal del Partido Colorado. Es fuertemente resistido por los sectores más tradicionales del oficialismo.

Asunción - Paraguay irá el próximo domingo a elecciones presidenciales con un inédito escenario de paridad entre dos fuerzas que atravesaron serias divisiones: un oficialista Partido Colorado con fortalezas y debilidades a partir de su extensa permanencia en el poder y una inusual alianza opositora, que llevan como candidatos a dirigentes que fracasaron en anteriores intentos de llegar al Palacio de López, como Santiago Peña y Efraín Alegre.

El panorama muestra a la oficialista Asociación Nacional Republicana (ANR) -el nombre oficial del Partido Colorado- con una áspera división interna, mientras la opositora Concertación por un Nuevo Paraguay reúne una gama de fuerzas impensadas de ir juntas años atrás.

En el fondo, lo que está en juego, con todas sus consecuencias, es si el país se permite la alternancia o ratifica a un oficialismo que ganó seis de las últimas siete elecciones presidenciales, con la excepción de la pulseada de 2008, cuando también llegó dividido y permitió la irrupción de Fernando Lugo.

Las encuestas dieron hasta acá triunfos para uno y otro lado, con diferencias muy magras, o virtuales empates técnicos, pero todos los dirigentes -y los propios medios que las difunden- siembran dudas sobre ellas.

Faccionalismo

La división dentro del coloradismo es histórica y suele agudizarse antes de cada interna, aunque esta vez los cruces, las polémicas y los ataques fueron más allá que en cualquier otra ocasión.

El sector del presidente Mario Abdo Benítez, perdedor de las internas de diciembre, mira con recelo la candidatura del exministro Peña, el elegido del exmandatario Horacio Cartes, ahora jefe partidario.

Peña ya intentó llegar a la jefatura del Estado en 2018, pero perdió las internas. A esto se suma que a Cartes le llegó desde Washington la designación de “significativamente corrupto” y eso, además de erosionar su de por sí cuestionada imagen, complicó la obtención de créditos para financiar la campaña, aunque el partido se encargó de informar, sin precisiones, que los fondos estaban.

Los colorados controlan una estructura construida durante décadas sobre el aparato estatal y el clientelismo político, algo que habitualmente le alcanzó para imponerse en los comicios. No por nada gobernaron desde 1947 -dictadura de Alfredo Stroessner incluida- con la breve pausa de Lugo en la presidencia.

“Es feo nuestro candidato, pero más feo es no tener nada”, dijo Abdo Benítez. Y muchos de sus allegados fueron muy duros con Cartes.

“Hay heridas sin sanar”, remarcó por su parte Pérez Talia, autor del libro “El cambio de los partidos en el gobierno y la oposición. El PLRA y la ANR entre 2003 y 2018”.

Alternativa

Entonces, la aparición de una alianza opositora, el desgaste del ejercicio de Gobierno sin dar respuestas a las demandas básicas, la división interna y cierto hartazgo que parece asomar en algunos sectores antes menos comprometidos alientan la chance de una derrota colorada, aunque del lado de la Concertación también existen temores.

La coalición se presentó como la chance única de destronar a la ANR y el compromiso de toda la dirigencia opositora de saldar hacia adentro las diferencias para encarar un proyecto superador.

Se encolumnaron entonces fuerzas tradicionales, como el poderoso Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA); progresistas, como el Frente Guasú de Lugo y el Partido Revolucionario Febrerista; de centro, como Encuentro Nacional; y hasta de centroderecha, como Patria Querida, habitual acompañante del oficialismo en el Congreso.

Las internas se saldaron con el triunfo del liberal Efraín Alegre, que irá por su tercer intento de alcanzar la presidencia. Pero una parte del FG rompió con esta fuerza y se alió a Nueva República, una pequeña estructura que lleva como candidato a Euclides Acevedo, excanciller de Abdo Benítez.

No queda claro cuánto voto opositor puede arrastrar este quiebre, pero el miedo hizo que se hicieran decenas de propuestas de unidad para no dividir los pronunciamientos antioficialistas.

Ese temor generó, además, una pelea nada disimulada acerca de a quién respaldaría Lugo, en plena recuperación de un ACV. Es que el exobispo conserva un nada despreciable “voto duro” a favor y, aunque fue uno de los armadores de la Concertación, vio después como tres de sus senadores -entre ellos su médico personal y amigo Jorge Querey- migraban hacia las filas de Acevedo.

Una foto con Alegre y el expresidente uruguayo José Mujica más un tuit de Lugo que ratificaba su “compromiso con el cambio” fueron celebrados en la Concertación.

Si acaso a la alianza le toca el triunfo deberá, además, resolver las miradas bien distintas de sus integrantes sobre la gestión, aunque a ese debate le corresponde esperar todavía el resultado de las urnas.

“La Concertación es un espacio amplio, variopinto, de convergencia. No es posible encasillar al PLRA en algún lugar, aunque Alegre varias veces se definió de centroizquierda. Pero la candidata a vice (Soledad Núñez) viene de un sector independiente y tiene una gestión importante. Puede traccionar votos independientes”, evaluó Pérez Talia.

Agencia Télam

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