París (ANSA, AFP) - La terminal 2E del aeropuerto parisino Roissy-Charles De Gaulle fue totalmente evacuada ayer al escucharse crujidos que hicieron temer un nuevo derrumbe, luego de la tragedia que el domingo causó la muerte de cuatro personas.
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Un numeroso grupo de ingenieros, técnicos y arquitectos deberá establecer ahora si reabrir o no la estación aérea que costó 900 millones de dólares y que fue inaugurada en junio del año pasado. En la situación actual, los especialistas no descartan que la terminal pueda tener que ser destruida completamente.
«Estamos dispuestos a hacerlo, si no nos dan las garantías necesarias de seguridad», declaró el presidente de Aeropuertos de París (ADP), Pierre Graff, admitiendo que por ahora no hay ninguna pista y que los especialistas «no logran comprender» y que «están tan aterrorizados como nosotros».
«Queremos que se sepa la verdad estamos dispuestos a asumir toda nuestra responsabilidad», aseguró indicando que ADP indemnizará a las familias de las víctimas aún no identificadas. Se sabe sólo que se trata de una mujer checa y de dos chinos, pero se desconoce la nacionalidad del cuarto muerto y de los tres heridos.
La mayor duda apunta ahora a si las causas del accidente están en un elemento del segmento de 30 metros que cayó, o si el problema técnico afecta a toda la construcción.
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