Caracas (ANSA, AFP) - El paro opositor contra el presidente Hugo Chávez se desvanece en la práctica tras 58 días, mientras los adversarios del mandatario se muestran divididos en torno a cómo continuar la protesta, en vísperas de una reunión en Caracas de vicecancilleres del «grupo de amigos de venezuela».
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En tanto, el gobierno prorrogó ayer el feriado cambiario hasta la próxima semana, como antesala de un rígido control de la moneda derivado de la crisis política y económica.
Al reactivarse el mercado cambiario se adoptará un «rígido» control de cambios posiblemente con una paridad única y con vigencia de al menos seis meses, confirmó el ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, con el fin de frenar la fuga de divisas y la volatilidad de los capitales especuladores.
En tanto, un comité ejecutivo extraordinario de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), que responde al ex presidente Carlos Andrés Pérez, abordará hoy la flexibilización o racionalización del paro, sobre el cual ya polemizan públicamente algunos líderes de la oposición. El líder de la CTV, Carlos Ortega, lejos de la flexibilización habló de «radicalización», frente a lo cual el dirigente de Acción Democrática (socialdemócrata), Jesús Méndez Quijada, retrucó que «el paro no es un fin en sí mismo sino un instrumento de lucha».
•Petróleo
La petrolera estatal PDVSA, institución crucial de la economía venezolana, ya alcanza más de un millón de barriles diarios, según admiten los mismos gerentes cabecillas de la huelga. En una contraofensiva, el presidente de la empresa, Alí Rodríguez, anunció que 5.111 trabajadores habían sido despedidos por boicotear a la empresa, y descartó una amnistía general de la institución.
Colegios privados, comercios independientes, franquicias y shopping ya abrieron sus puertas o están próximos a hacerlo, según fuentes del sector comercial.
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