Complicado en
las encuestas,
Hugo Chávez
usa un lenguaje
cada vez
más agresivo
hacia la
oposición en la
campaña para
las elecciones
regionales del
domingo 23.
Las encuestas
auguran
algunas
derrotas
dolorosas para
el oficialismo
en Venezuela.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, podría ver afectada severamente su hegemonía si, tal como estiman diversos sondeos, su partido cae derrotado el próximo 23 de noviembre en la mayoría de los estados más poblados del país.
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Las encuestas dibujan un escenario en el que el chavismo podría resignar entre 4 y 12 de los 23 distritos (22 estados y la Alcaldía Mayor de Caracas), lo que ha motivado que el mandatario protagonizara en los últimos días estridentes enfrentamientos con los emergentes de la oposición. En lo más encendido de la disputa, Chávez llegó incluso a mencionar el domingo que podría «sacar los tanques de la brigada blindada» si «la oligarquía regresa» a la gobernación de Carabobo, a la vez que en el gobierno central se sugirió la posibilidad de crear instancias de poder bajo su órbita por encima de las autoridades locales.
«Cuando se haga la suma de votos, va a quedar muy claro que el partido de Chávez (Socialista Unido de Venezuela, PSUV) ha perdido la mayoría», indicó ayer a este diario desde Caracas el analista Alfredo Ramos Jiménez, titular del departamento de Políticas Comparadas de la Universidad de Los Andes. Si se comprueba, ese dato profundizaría la tendencia ya esbozada en el referéndum constitucional de diciembre de 2007, ganado por los opositores por un mínimo margen.
Tres firmas encuestadoras (críticas del gobierno pero no enroladas en la oposición) indican que el PSUV cedería al menos las gobernaciones de Carabobo (hoy en manos de un disidente del chavismo) y Sucre, y volvería a caer en Zulia ( epicentro de la riqueza petrolera) y Nueva Esparta, los únicos distritos que ya están en manos de la oposición.
Con estas estimaciones de Datanálisis, Consultores 21 e IVAT coincide Siglo XXI, empresa de opinión pública que trabaja para el chavismo. Los estudios indican como muy reñida la puja en Miranda (un distrito que abarca una parte de Caracas y segundo en cantidad de habitantes, detrás de Zulia), Táchira, Yaracuy y la Alcaldía Mayor. En caso de que estos distritos se vuelquen a la oposición, la noche del 23 de noviembre podría ser más amarga para el presidente bolivariano si Barinas (gobernado por Hugo de los Reyes Chávez -el padre-), Portuguesa y Guárico quedan en manos de disidentes del PSUV, la sigla ultraoficialista a prueba de críticosmoderados.
El éxito electoral del chavismo en 2004 hace que en esta ocasión sea mucho lo que pone en juego. Entonces, el oficialismo ganó 20 de los 22 estados (más la Alcaldía Mayor) y la gran mayoría de las 328 alcaldías.
Para Ramos Jiménez, el oficialismo, «después de perder el referendo del año pasado, ha visto cómo se erosionaba su mayoría». A la hora de enumerar razones de este supuesto cuarto menguante, el analista menciona que «los gobernadores oficialistas han sido muy ineficientes y la inseguridad afecta a los mayores distritos. A la 7 de la noche hay prácticamente toque de queda en las grandes ciudades». Ramos evalúa que estos factores, « sumados a la corrupción y el manejo de la renta petrolera, que existieron siempre, afectaron al chavismo».
El marcado descenso del precio del petróleo quita inmunidad económica al gobierno ante la crisis global, al punto de que se complican las cuentas públicas y las misiones sociales que su gobierno impulsó dentro y fuera del país. Todo ello podría complicar el escenario para el chavismo, que lleva ya diez años en el poder, para las parlamentarias de 2010 y, eventualmente, para las presidenciales de 2012.
Desde 1998, la oposición a Chávez ha demostrado impericia para hilvanar una propuesta competitiva, encriptada en sus propias contradicciones, errores estratégicos y pecados de sus dirigentes. Con un resultado algo más favorable este mes, acaso podrán aclarar los tantos sus principales emergentes de centro y de derecha, como el ex candidato presidencial Manuel Rosales ( gobernador de Zulia, que se postula a la Alcaldía de Maracaibo), Julio Borges (partido Primero Justicia), Leopoldo López (Nuevo Tiempo, inhabilitado para cargos electorales) y el histórico dirigente de izquierda Teodoro Petkoff.
Del lado oficialista, se habla de un «chavismo sin Chávez». Si se quiebra el férreo comando del PSUV, entre los probables mentores de la mencionada alternativa se ubican el ex ministro del Interior Jesse Chacón y el ex vicepresidente José Vicente Rangel. Las urnas determinarán hacia qué lado se vuelca la balanza.
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