Peor Bolivia: 12 muertos en pelea por controlar yacimiento
Ya no sólo la economía complica a Evo Morales, con sus tropiezos con la nacionalización del gas. Tampoco lo político, con la polémica en torno a la Asamblea Constituyente, que derivó en una peligrosa disputa de poderes. Ahora, lo social parece írsele de las manos al presidente izquierdista de Bolivia. Poco después de un sangriento choque entre fuerzas del orden y cocaleros, ayer fue el turno de un grave enfrentamiento armado entre mineros, que dejó al menos 12 muertos y decenas de heridos. El hecho, inquietante de por sí, resulta más explosivo habida cuenta de su trasfondo político. Un sector de los mineros acusa al gobierno de favorecer a sus rivales en la explotación del principal yacimiento de estaño del país. Una crisis más para el gobierno, que pone en la cuerda floja a dos de sus ministros más influyentes.
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Evo Morales
Los cooperativistas atacaron el lugar y, según la radio Nacional, de propiedad del sindicato, «hicieron volar las compresoras» que alimentan de oxígeno el interior de la mina con dinamita, cuyas explosiones dañaron también el hospital y la iglesia de Huanuni.
Al caer la tarde, los asalariados continuaban atrincherados y los cooperativistas estaban resguardados en las alturas del cerro Posokoni, donde está el yacimiento. Según las informaciones oficiales, decenas de heridos, algunos de gravedad, fueron evacuados al hospital público de Oruro.
El secretario ejecutivo de la COB, Pedro Montes, culpó al gobierno de no haber resuelto el conflicto que surgió hace ocho meses y pidió la militarización de Huanuni como única opción para evitar que persistan los choques que se prolongaron hoy por más de tres horas.
Montes denunció: «Hace ocho meses le dijimos al gobierno que solucione este problema. Les dijimos a Evo Morales y al vicepresidente Alvaro García que en cualquier momento ocurriría esto». Según Montes, «a esta altura ya no sirve el envío de comisiones. Los cooperativistas están atacando las casas de los dirigentes del sindicato. Si el gobierno no mete al ejército y a la policía, va a seguir la violencia». Los mineros rechazaron la presencia en Huanuni del ministro de Minas, Walter Villarroel, a quien atribuyen parcialidad en favor de los cooperativistas, de cuya federación fue presidente hasta antes de asumir la cartera. La misma acusación recae sobre Morales.
El funcionario dijo que está «dispuesto a renunciar, en cualquier momento», pero más tardeafirmó lo contrario y agregó que, si el mandatario lo aparta del cargo, apelará a la Federación de Cooperativas Mineras, a quien dijo representar en el gobierno.
El partido opositor centrista Unidad Nacional, entretanto, pidió la cabeza de la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, por haber ordenado que militares y policías se mantengan al margen de los enfrentamientos. Por su parte, dijo que un despliegue de militares «sólo acarrearía más violencia, más muertos».
Por su parte, el ministro de Coordinación con los movimientos sociales, Alfredo Rada, atribuyó el conflicto a «una lucha de intereses económicos» luego de que hubo « algún impedimento para lograr acuerdos» entre la federación de cooperativas y el sindicato de trabajadores.
Según el funcionario, «la suba del precio de los minerales en el mercado internacional, más que una bendición, se está convirtiendo en una maldición para el país». La Empresa Minera Huanuni, que administra la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), tiene 1.500 trabajadores y en la región operan cuatro cooperativas, con unos 4.000 asociados.




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