Treinta y cuatro personas, entre indígenas y policías, murieron y medio centenar resultaron heridas, muchas de gravedad, en un enfrentamiento entre cientos de pobladores del noreste de Perú y fuerzas de seguridad que intentaron desbloquear una carretera en la región Amazonas, dijeron dirigentes aborígenes.
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Los indígenas, que se oponen a medidas del gobierno de Alan García, cumplieron el viernes 56 días de un paro de comunidades amazónicas, en contra del gobierno.
Los enfrentamientos estallaron después de que decenas de policías intentaron desalojar, por tierra y aire, con uso de bombas lacrimógenas, a cientos de indígenas que hace 10 días había bloqueado la carretera Fernando Belaunde, en Amazonas, unos 900 kilómetros al noreste de Lima, centro de las protestas amazónicas contra el presidente García.
La intervención policial enardeció a los nativos, que respondieron con lanzas y piedras a las fuerzas del orden, aunque la policía sostuvo que los indígenas dispararon contra uno de los helicópteros de la policía que supervisaba el operativo, ocasionando la muerte a un agente.
El presidente García responsabilizó de lo ocurrido a "seudodirigentes" amazónicas, mientras que el dirigente de los índígenas, Alberto Pizango, acusó al gobierno de "genocidio".
El Colegio Médico de Chachapoyas, en la región donde ocurrieron los hechos, informó que la cifra de nativos fallecidos ascendió a 25.
La ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, confirmó que hasta el momento nueve policías fallecieron y siete resultaron heridos, debido al enfrentamiento con los nativos en Bagua, región Amazonas, unos 900 kilómetros al noreste de Lima.
Además, 30 civiles fueron heridos de bala y otros 50 presentan heridas leves y son tratados ambulatoriamente.
García afirmó que detrás de las protestas hay también intereses internacionales para que Perú no salga del subdesarrollo, así como mucha desinformación.
Sin embargo, aseguró que su gobierno, a través del jefe del consejo de ministros, Yehude Simon, fue el más interesado en establecer el diálogo con las comunidades nativas, pero éstas se negaron a levantar sus medidas de fuerza hasta que el gobierno y el congreso no anulasen decretos gubernamentales que, afirman, permitirán la explotación indiscriminada de recursos naturales, con el consiguiente deterioro del hábitat.
La ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, dijo que son nueve los policías que fallecieron al enfrentarse a nativos que protestan en la zona de "Curva del Diablo", en la carretera Belaunde.
Por su parte, fuentes de prensa en la zona de conflicto confirmaron la muerte del presidente del comité de lucha, Santiago Valera, en circunstancias aún no conocidas, además la de un profesor y un estudiante universitario, por disparos.
Periodistas de la zona reportaron a canal N que miles de indígenas estaban "enardecidos" por lo ocurrido y que por ello incendiaron varios locales públicos y del partido gobernante Apra, en varias ciudades de la provincia de Utcubamba, entre ellas Bagua Grande.
El dirigente nacionalista peruano Ollanta Humala, comandante en retiro del Ejército, responsabilizó al presidente García por los hechos.
Además, demandó la derogatoria de los decretos de gobierno reprobados por las comunidades amazónicas, mientras los congresistas nacionalistas pidieron la intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) con la finalidad de "evitar mayor caos y vulneración de los derechos fundamentales de las comunidades nativas".
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