Pescadores de cadáveres en el río Tigris
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Como Adnar Nuri, las fuerzas de seguridad -que patrullan en lanchas rápidas protegidas por ametralladoras pesadas-se acostumbraron a certificar el espanto en que se sumió el río. «Yo saqué ya 50 cuerpos», asume Hussin Ali, un buzo que lleva 35 años en la unidad policial.
El goteo de cadáveres se torna en flujo pavoroso en Suwayrah, a unos 30 kilómetros al sur de Bagdad. Allí, las autoridades iraquíes instalaron hace años 14 redes metálicas para intentar limpiar el cauce de plantas y desperdicios. Ahora también recolectan restos humanos. En los primeros 11 meses de 2006, se encontraron 366 cuerpos en ese lugar, según las estadísticas que manera el Ministerio de Salud.
Sometidos a la presión que genera este escenario anárquico, los iraquíes olvidaron décadas de convivencia para atrincherarse en el odio sectario, alentado especialmente por las nuevas emisoras de televisión del tipo de Al-Forat, órgano de expresión del chiita Consejo Supremo de la Revolución Islámica.
Para el profesor Ibrahim Al-Marashi, un iraquí con nacionalidad también americana, que publicó un reciente estudio sobre la influencia sectaria en los medios de comunicación locales, éstos alcanzaron ya el nivel tres en una escala de cuatro, cuyo máximo exponente sería la tristemente célebre Radio Mil Colinas que alentó el genocidio tutsi en Ruanda.
La animadversión confesional encontró su expresión más irracional en el furor que se desató en la ciudad en torno a los «ringtones» de teléfonos móviles que afirman la filiación comunitaria del portador.
Al socaire de esta crecientefobia partidista, la capital asiste a una acelerada redistribución demográfica en la que los sunnitas -que antes de 2003 eran mayoría en la población-parecen encontrarse a la defensiva.
Los propios mandos norteamericanos admitieron en diciembre al diario «The New York Times» que los grupos armados chiitas consiguieron limpiar al menos 10 barrios que hasta 2006 eran mixtos, reforzando así el dominio político que ya ejercen sobre una ciudad en cuyo ayuntamiento sólo uno de los 51 concejales es sunnita.




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