Pese a críticas, Japón volvió a encender un reactor nuclear
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Más de un centenar de personas personas protestaron ante las puertas de la planta de Sendai.
Sin embargo, los críticos apuntan que nadie se responsabilizó por la triple fusión de núcleo que ocurrió en la planta de Fukushima, el peor accidente nuclear ocurrido en el mundo desde el accidente de Chernóbil de 1986. En la central de Fukushima se produjeron fusiones de núcleo en tres de sus seis reactores.
La energía atómica no sólo es una "fuente de energía extremadamente importante" para Japón -pobre en materías primas- sino que también es relevante para la lucha contra el cambio climático, dijo sin embargo Sadayuki Sakakibara, de la poderosa federación empresarial Keidanren.
El gobierno quiere que varias centrales nucleares más vuelvan a funcionar. La autoridad de control nuclear dio luz verde a la reanudación de la actividad en otros tres reactores, dos en la central de Takahama, en la provincia de Fukui y uno en Ikata, en la provincia de Ehime.
Sin embargo, un tribunal impidió en abril la puesta en marcha de la central de Takahama alegando que las medidas de seguridad eran "demasiado laxas".
El Ejecutivo de Shinzo Abe quiere que el porcentaje de energía atómica en el suministro eléctrico del país sea de entre el 20 y el 22 por ciento hasta 2030, por debajo del 30 por ciento que suponía antes de la catástrofe de Fukushima. En la actualidad las empresas proveedores niponas cubren las necesidades con energía térmica, para lo que tiene que importar petróleo y gas.
Los detractores de la energía atómica creen que las autoridades y la empresa operadora de la central de Sendai no explicaron cómo serían capaces de trasladar con rapidez a decenas de miles de habitantes si ocurriese un accidente similar al de Fukushima.
Cerca de 220.000 personas viven en un radio de 30 kilómetros alrededor de la planta de Sendai. Esta se encuentra a sólo 50 kilómetros del volcán Sakurajima, uno de los más activos de Japón, que además es uno de los países más amenazados por la posibilidad de sufrir terremotos.
El sismo que en 2011 sacudió el noreste del país tuvo una magnitud 9,0 en la escala de Richter y, junto con el tsunami posterior, acabó con la vida de 18.500 personas.




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