Familiares de los mineros esperan desde hace seis días novedades.
La policía neozelandesa dijo el miércoles que duda de que socorristas puedan entrar a una mina de carbón donde están atrapados 29 hombres, luego de que una perforación mostrara elevados niveles de gases tóxicos.
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Las autoridades admitieron que las posibilidades de hallar a los hombres con vida han casi desaparecido, cinco días después de una explosión.
Dos robots avanzaban lentamente el miércoles pero están a menos de la mitad de camino, mientras que un tercero, más poderoso y mejor equipado -proveniente de Australia-, era preparado para ingresar a la mina.
"Es un ambiente muy inestable, y actualmente no es seguro bajar y tal vez nunca llegue a ese punto", dijo el comandante de la policía de distrito Gary Knowles, quien dirige las tareas de rescate.
Presionado sobre si eso significaba que los socorristas quizá nunca ingresen a la mina de Pike River, Knowles dio un paso atrás y dijo que este no era el caso.
Se perforó un ducto hasta cerca de donde se cree que los hombres trabajaban y las primeras indicaciones eran de la presencia de gas metano y monóxido de carbono por encima de los límites seguros, además de bajos niveles de oxígeno, dijo el presidente ejecutivo de Pike River, Peter Whittall.
"Los gases que hemos encontrado, la localización de estos y el tiempo (desde la explosión) hacen más difícil (para las familias) mantener la esperanza de que los 29 hombres nos estén esperando", dijo Whittall.
Se bajarán tubos por el ducto de 162 metros de profundidad para medir la calidad del aire, además de cámaras y aparatos de sonido para buscar señales de vida, ya que desde la explosión se desconoce el destino de los mineros.
Se teme que la presencia de gas metano, que se cree fue el causante de la explosión original, desencadene un segundo estallido y por eso los socorristas han demorado su ingreso a la mina, un retraso que ha enfurecido a las familias.
"He tenido suficiente (...) ellos necesitan entrar y dar una mirada", dijo Geoff Valli, cuyo hermano Keith, de 62 años, es el hombre atrapado de mayor edad.
"Es hora de que los hombres hagan lo que los hombres tienen que hacer", afirmó.
Ya se bajó una cámara por otro ducto que servía para suministrar aire a una de las áreas seguras designadas y mostró un poco de daño por la explosión pero ninguna señal de vida. Aparatos sísmicos tampoco hallaron ningún sonido.
Imágenes de las cámaras de seguridad de la entrada de la mina mostraron la potencia y la duración de la explosión del viernes, que duró casi un minuto.
La perforación alcanzó ya el túnel principal de la mina, dijo Daniel Rockhouse, quien asistió a una reunión informativa para familiares.
Rockhouse fue uno de los dos hombres que salieron caminando de la mina después de la explosión del viernes, y su hermano menor Ben, de 21 años, es uno de los que permanecen atrapados.
"Tengo todas las esperanzas del mundo, y es a eso a lo que me aferro", declaró.
De entre 17 y 62 años, los hombres atrapados tienen todos un equipo de emergencia para respirar, lo que podría brindarles hasta una hora de aire fresco, y cuentan sólo con el agua y la comida que llevaron para su turno dentro del túnel.
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