Vehículos y establecimientos comerciales abarrotados de gente fueron atacados con bombas caseras y potentes armas de fuego, lo que obligó a la Policía a sacar a todos sus efectivos a las calles y a pedir el refuerzo militar.
El secretario de Seguridad Pública de Rio de Janeiro,
Estos dos autorizaron el jueves último el emplazamiento de 3.000 soldados en las calles de Rio de Janeiro, especialmente en las áreas turísticas.
La militarización de la ciudad permitió que el carnaval se desarrollara de un modo normal y que no se repitiera la ola de narcoterrorismo de los días precedentes, pero
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