13 de agosto 2009 - 22:57

Polémica en Francia por el uso del "burkini", la bikini islámica

Burkini, fuente de polémica en Francia
Burkini, fuente de polémica en Francia
Luego de las polémicas sobre el uso del "hijab", el "niqab" o la "burka", formas de velo islámico, ahora en Francia estalló el caso del "burkini", o sea la vestimenta creada para que las mujeres musulmanas puedan bañarse en público: pantalón hasta los tobillos, túnica larga y "hijab" que cubre los cabellos y el cuello.

El debate fue desencadenado por el caso de Carole, una mujer musulmana de 35 años a la que le fue prohibido ingresar con su "burkini" en la piscina municipal de Emerainville, en los suburbios de París.

Enojada por tener prohibido el acceso a una estructura pública, Carole -una francesa que hace siete años se convirtió al Islam- intentó denunciar los responsables de la pileta a la Policía, afirmando que la prohibición del "burkini" constituía una intolerable discriminación de los usuarios en base a su religión.

Sin embargo, el responsable de la estructura, Yannick Decompois, afirmó a la prensa que la medida no tenía nada que ver con la segregación religiosa, ya que se trataba "sencillamente de una cuestión higiénica".

El alcalde de Meaux -capital del departamento de Seine-et-Marne, donde se encuentra Emerainville- Alain Kelyor, de la UMP, el partido del presidente Nicolas Sarkozy, subrayó el mismo punto, sosteniendo que "esto no tiene nada que ver con el Islam: el reglamento interno de las piscinas prohíbe que la gente se bañe vestida por un principio de higiene, así como prohíbe que se bañen en ropa interior".

Kelyor agregó además que duda que el "burkini" sea "un traje de baño islámico, ya que no se habla de él en ninguna parte del Corán".

El hecho es que, aunque Carola cuenta haber comprado su atuendo durante unas vacaciones en Dubai, los "burkini" pueden ser comprados en numerosos comercios en Internet, en variedad de modelos y colores, y por precios que varían entre los 49 y los 110 euros.

La policía francesa se negó a registrar la denuncia de la mujer musulmana, pero Carole ya anunció que piensa llevar su caso a la atención de la magistratura y pedió el apoyo del Movimiento contra el Racismo y para la Amistad de los Pueblos (MRAP) y SOS Racismo, las más conocidas asociaciones antirracistas francesas.

"Pienso seguir luchando para que las cosas cambien, y si no lo lograré tampoco descarto que me vaya de Francia", dijo la mujer en una entrevista al diario Le Parisien.

El caso estalló a su vez pocas semanas después de la creación de una comisión parlamentaria de investigación sobre el uso del "burka" -el más austero de los velos islámicos, que cubre enteramente el cuerpo y el rostro de las mujeres, incluyendo los ojos- en el país, tema sobre el cual intervino personalmente Sarkozy, sosteniendo que esta prenda "no es bienvenida en Francia".

Contra la protesta de Carole, por otra parte, se expresó también André Gerin, diputado comunista y presidente de la comisión parlamentaria de investigación, quien dijo que se trata de "una provocación" detrás de la cual se esconde "un proyecto político y militante" y agregó que "seguramente habrán convencido a esta mujer a presentarse como una víctima, para darle publicidad a su denuncia", porque "hay quien quiere un mundo entero de 'burkas'".

Sea como fuere, el cotidiano Le Monde reveló que según estimaciones de los servicios secretos franceses en este momento existen 367 mujeres en todo el país que usan "burka", lo que demuestra que no se trata de un problema social de dimensiones importantes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar