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José Ignacio de Juana
Chaos, en octubre de 2006.
Sólo un puñado de personas
se manifestó a favor de
la decisión del gobierno.
Consciente de la repercusión de la medida, Pérez Rubalcaba asumió «personalmente» la decisión y subrayó que se atiene «escrupulosamente» a lo que establecen las leyes españolas.
El ministro mostró su « convicción» de que, de no haber adoptado esta decisión, De Juana «hubiera fallecido en las próximas semanas» y destacó que si a este preso no le quedara algo más de un año de condena, «no habría tomado esta decisión».
El funcionario reconoció que «muchos ciudadanos piensan que (De Juana) no merece este tratamiento humanitario, porque él no tuvo piedad con sus víctimas». «Y tienen razón, pero una diferencia entre los terroristas y nosotros es que nosotros respetamos la vida», añadió.
El juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, ratificó la medida por estimar que «es beneficiosa para el reo» y cumple estrictamente la legalidad.
En un auto judicial, Castro afirmó que «no debe obviarse que el Estado de Derecho no puede renunciar a la aplicación de disposiciones legales que encuentren su fundamento en los principios de humanidad y en el respeto pleno al derecho a la vida, incluso en aquellos que no respetaron la vida de otros».
La medida fue acogida positivamente por el gobierno regional del País Vasco y por el principal partido que lo sustenta, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyo portavoz parlamentario, Josu Erkoreka, la consideró «impecable» jurídicamente.
En contra se manifestaron el Partido Popular (PP), la principal asociación de víctimas del terrorismo, la AVT, y los sindicatos policiales, que coincidieron en que la medida supone una cesión del Estado frente al chantaje de los terroristas.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, exigió al presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, su «inmediata» comparecencia en el Congreso para que explique una decisión que, en su opinión, demuestra que ETA «ha logrado doblegar al gobierno».
«No acepto esta situación, no quiero que los españoles se sientan derrotados, no quiero que cunda el desánimo, no nos vamos a conformar. Hago mío el propósito de recuperar la dignidad de los españoles. Esta historia no termina aquí», declaró Rajoy.




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