Tras la "detención domiciliaria", las alcaldías locales deben proveer a dichos estudiantes con lecciones y clases a partir del sexto día desde la expulsión.
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El año pasado, unos 35.000 pupilos fueron expulsados o suspendidos de escuelas en Inglaterra y Gales.
Ed Balls, ministro de Educación británico, afirmó que Gran Bretaña entró en una campaña nacional para mejorar el comportamiento de los alumnos.
Como parte de esos planes, los alumnos que hayan sido excluidos de las escuelas no podrán estar en la vía pública en pandillas o grupos sin nada que hacer, como si estuvieran de vacaciones.
Balls informó que se estableció un nuevo delito, que penará duramente a los padres si sus hijos son hallados en la vía pública sin una justificación razonable.
Este año, las escuelas secundarias de Inglaterra y Gales comenzarán también a dictar clases de "respeto" e "inteligencia emocional", para tratar de reducir la violencia juvenil y el mal comportamiento dentro y fuera del aula.
El programa de Aprendizaje Social y Emocional (Seal) ya se aplica en escuelas primarias, pero en julio pasado el gobierno destinó unos 27 millones de dólares para que dichas lecciones sean dadas en los secundarios.
Según un estudio del Instituto de Educación en Londres, aquellas escuelas donde se puso en práctica el programa Seal, se volvieron lugares "más calmos con atmósferas más positivas".
"Los niños comienzan a apreciarse más entre sí y se vuelven más compasivos hacia los otros", explicó la profesora Susan Hallam, que dirigió el estudio del Instituto de Educación.
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