La concesión del Premio Nobel de la Paz 2012 a la Unión Europea (UE) cosechó esperables reacciones de apoyo desde el propio arco político europeo, aunque también con críticas por parte de algunos euroescépticos, sindicatos y activistas pro derechos humanos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El galardón fue otorgado al bloque comunitario de 27 países y las instituciones que la precedieron porque "contribuyeron durante más de seis décadas a promover la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos", dijo el Comité Nobel noruego.
Para el presidente francés, Francois Hollande, se trata de "un inmenso honor" que obliga a los líderes europeos a perseguir una Europa "más unida, justa, fuerte y que proteja la paz".
La canciller alemana, Angela Merkel, lo consideró, a su vez, "una decisión maravillosa" que respalda su convencimiento -en el marco de la lucha contra la crisis- de que "el euro es más que una moneda", informó la agencia de noticias DPA.
"Es un incentivo y a la vez una obligación de lograr una mayor integración en Europa, también para mí en lo personal", escribió la líder alemana en un comunicado.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, consideró al galardón un "gran honor" y destacó que con este premio la comunidad internacional pide a los europeos que mantengan el proyecto pese a las tensiones provocadas por la crisis, según informó la agencia Europa Press.
"El comité del premio Nobel de la Paz, y de hecho la comunidad internacional, están enviando un mensaje muy importante a Europa: que la UE es algo muy valioso que debemos conservar por el bien de los europeos y también por el bien de todo el mundo", subrayó el presidente de la Comisión en una breve declaración a la prensa.
Barroso recordó que en su origen, "la UE reunió a naciones que emergían de las ruinas de la devastadora segunda guerra mundial y les unió en un proyecto de paz", por lo que la premiación "es un reconocimiento justificado para un proyecto único que trabaja en beneficio de sus ciudadanos y del mundo".
Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, justificó el premio afirmando que "es el reconocimiento más fuerte posible de los profundos motivos políticos que están detrás de nuestra Unión", informó la agencia DPA.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en tanto, destacó "el papel vital" que la UE desempeñó para "curar las heridas de la historia y promover la paz, reconciliación y la cooperación en toda Europa".
El secretario general aliado recordó que "la OTAN y la UE tienen valores comunes compartidos y han ayudado a perfilar la nueva Europa" y admitió que "la Unión Europea es un socio único y esencial" para el organismo de defensa euroatlántico. Pero no todas fueron flores en Europa para el Nobel de la Paz 2012.
El presidente checo, Vaclav Klaus, conocido antieuropeísta, calificó la concesión del premio como "una broma pesada", el único mandatario de la UE que lo cuestionó, informó el portavoz presidencial, Radim Ochvat.
En Italia, el senador Sandro Bondo, ministro de Cultura en el gobierno del ex premier Silvio Berlusconi, aseguró que el premio "es una expresión de hipocresía sin límites", ya que actualmente "Europa y su falsa conciencia permanece muda e inerte frente a todos los conflictos que existen en el mundo y pone en peligro la paz".
En tanto, el Premio Nobel de la Paz de 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, consideró hoy que la concesión del galardón 2012 a la UE "debe ser un llamado de atención para que detengan sus injerencias militares en otros continentes".
A través de su cuenta en la red social Twitter, Pérez Esquivel sostuvo que el Nobel de la Paz otorgado al presidente estadounidense, Barack Obama, y el concedido hoy a la Unión Europea "no deben convertirse en una justificación del accionar de la OTAN".
En el mismo tono crítico hacia las acciones militares de la UE, Ludmila Alexéyeva, veterana activista soviética y rusa que también aspiraba al premio, recordó que algunos países miembros de la Unión Europea combatieron en Irak y en Afganistán.
La activista de 85 años, que figuraba entre los favoritos a recibir el premio, cree que se decidió conceder tamaña distinción al bloque "como apoyo moral" a una UE plena crisis.
El político euroescéptico finlandés y líder del ultranacionalista partido Finlandeses Verdaderos Timo Soini felicitó a la UE por el premio, aunque aprovechó la ocasión para ironizar sobre la gestión comunitaria de la crisis del euro al señalar que "afortunadamente no le han dado el Nobel de Economía".
En Grecia, el país más castigado por la crisis económica y los programas de austeridad impuestos por la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, las críticas llegaron de los partidos de izquierda y de los sindicatos, que apuntan a Bruselas como corresponsable de la caída del bienestar y la pérdida de derechos laborales.
"La decisión del Comité de Premio Nobel de la Paz es una hipocresía que ofende a los pueblos europeos en un momento en que son víctimas de una guerra no declarada a todos los derechos sociales", denunció en un comunicado Syriza, la formación de izquierdas que lidera la oposición.
Stazis Anestis, uno de los líderes de la Confederación General de Trabajadores de Grecia (Gsee), la mayor central sindical del sector privado, declaró que el premio "deja clara la responsabilidad de la UE en esta guerra económica con miles de víctimas, precisamente en el sur de Europa".