Polémico gesto a nuevo diálogo con ETA
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José Luis Rodríguez Zapatero
«El discurso (de Otegi) no desborda lo que es una opinión, que puede ser deleznable pero no delictiva», argumentó el fiscal, que inicialmente pedía 15 meses de prisión para Otegi, para justificar su decisión en relación con la intervención del dirigente de Batasuna en julio de 2001 durante un homenaje a la etarra Olaia Castresana, muerta al explotar una bomba que estaba manipulando.
Otegi compareció ante la Audiencia Nacional (principal instancia penal española) después de ser detenido en su domicilio en Elgoibar (País Vasco, norte) y trasladado en un avión de la policía a Madrid, donde llegó sobre las 19.30 hora local.
El líder independentista debía comparecer por la mañana ante el tribunal, pero debido al temporal de nieve que azota el norte de España, el vehículo en el que Otegi se trasladaba a Madrid desde Elgoibar quedó atrapado en la carretera y éste volvió a su casa.
Por esa razón, el tribunal ordenó su «inmediata detención» y «traslado mediante la fuerza pública» a la capital española al entender que su incomparecencia era «injustificada», indicaron fuentes judiciales.
En un primer momento, esta instancia aplazó la comparecencia de Otegi hasta las 16.30 y después a las 18, pero finalmente la vista tuvo lugar a las
20.15.
Ante la Audiencia Nacional, Otegi aseguró que «no sabía que (Castresana) era militante de ETA», aunque lo «podía intuir por las circunstancias en que murió, pero no tenía intención de alabar su militancia (...) ni tenía intención de enaltecer la lucha armada».
«De hecho, ahí está que estamos planteando un proceso de diálogo que no conduce a la independencia, sino que puede combatir con otras opciones», añadió Otegi.
«En estos meses estamos tratando de decir a la sociedad española que tenemos una oportunidad real para solucionar este problema (el conflicto vasco); nuestro anhelo es vivir en paz, vivir en democracia, es algo a lo que aspiramos y estamos convencidos de que lo vamos a lograr», insistió.
Otegi, interlocutor privilegiado en el proceso de paz que el gobierno socialista español impulsó desde su llegada al poder para poner fin a la violencia de ETA (819 muertos en casi 40 años), está involucrado en otros cuatro procesos judiciales por apología del terrorismo, desobediencia y reunión ilegal, y por pertenencia a esa organización armada.
El líder de Batasuna, que aspira a participar en las elecciones municipales del 27 de mayo, pero para lo cual debería condenar el uso de la violencia, puede estar distanciándose de la organización armada.
«Sería un error construir un Estado independiente en el País Vasco, desde la lucha armada o la imposición armada, porque en términos sociales y políticos, no se podría sostener», afirmó Otegi el martes a la emisora « Catalunya Radio», sin llegar a condenar explícitamente la violencia de ETA, condición previa de la Ley de Partidos para que Batasuna vuelva a la legalidad y pueda participar en los comicios.

