14 de abril 2005 - 00:00

¿Por qué hay muestras?

París (AFP) - La conservación y clasificación de los virus, prácticas sumamente protegidas, son mecanismos muy útiles para comprender, analizar, comparar y controlar a estos agentes infecciosos.

«Las colecciones de virus vivos son importantes para compararlas entre sí, ver si son semejantes, si reaparecen (...) y también para afinar los análisis a medida que las tecnologías avanzan», explica la profesora Sylvie van der Werf, experta en gripe del Instituto Pasteur de París.

Ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió a unos cuatro mil laboratorios de 18 países que destruyan las muestras potencialmente mortales del virus de la gripe asiática, causante de la muerte de unos 4 millones de personas en 1957-1958, que fueron enviadas por error desde Estados Unidos.

«Obviamente, tienen que ser manipuladas con precaución», aclaró la experta.

La conservación se efectúa, por ejemplo, por medio de la liofilización, congelación a -80 grados centígrados, y «la destrucción no supone un problema: lejía o autoclave (esterilización a altas temperaturas)», explicó.

El análisis de virus contribuye a la fabricación de vacunas o a su mejora, así como a la realización de exámenes diagnósticos. En general, disponer de agentes responsables de una enfermedad favorece su estudio con fines terapéuticos, explica.

«El transporte de estas muestras es efectuado de forma totalmente estricta: empaque, autorización y permisos
por transportistas acostumbrados a este tipo de mercancía.»

«Antes de la salida, las muestras biológicas se acondicionan en el laboratorio y se envuelven con una cobertura triple para evitar cualquier fuga que pudiera ser ocasionada por un choque, una rotura, etc.», añade.

En lo concerniente al virus de la gripe de 1914-1918 (H1N1), que causó millones de muertos, no hay agentes conservados pero los expertos han reconstruido su secuencia o su carta de identidad genética que les permite estudiar las características» que lo hacen tan peligroso.

Después de este virus de principios del siglo surgió el de 1957 (H2N2), responsable de la segunda pandemia de gripe del siglo XX, que cesó de circular en 1968, fecha en la que fue reemplazado por el virus H3N2.

El virus de la gripe A
(grupo responsable de las grandes pandemias) evoluciona sin cesar, lo que hace cada vez más necesaria la puesta en marcha de mecanismos de vigilancia mundial de la gripe.

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