25 de abril 2006 - 00:00

PP, duro por nuevo atentado proetarra

Madrid (EFE, AFP. Reuters, ANSA) - El alto el fuego permanente declarado por ETA cumplió ayer su primer mes, en medio de duras críticas de la oposición al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, después de un nuevo ataque con artefactos incendiarios imputado a la violencia callejera del entorno de la banda terrorista.

Al incendio el pasado sábado del comercio de un concejal de la Unión del Pueblo Navarro (UPN), aliado del Partido Popular (PP), en Barañáin (Navarra), le siguió el domingo a la noche el lanzamiento de cócteles molotov contra una oficina de una aseguradora en el municipio vizcaíno de Getxo.

El gobierno, a través del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se apresuró a señalar que, pese a esos actos violentos, el alto el fuego sigue teniendo «bases sólidas», y por ello las fuerzas de seguridad investigan los hechos. El funcionario dijo que habrá que esperar varios días para determinar si lo ocurrido responde a una decisión de la banda terrorista de reanudar la violencia callejera o son hechos aislados con «otras motivaciones».

El proceso iniciado «nos va a llevar al final a la paz», auguró el ministro, quien añadió será así «si lo tratamos bien, y tratarlo bien es entre otras cosas ser muy firme contra cualquier tipo de violencia que se pueda producir».

Desde el opositor Partido Popular (PP), que mantiene una posición crítica con la estrategia del jefe del Gobierno, su secretario general, Angel Acebes, afirmó que los ataques constatan que el alto el fuego «no es real», como había asegurado la pasada semana el propio Zapatero. Más allá fue el aliado del PP y presidente regional de Navarra, Miguel Sanz, al pedir al presidente del gobierno que «interrumpa de manera efectiva» el proceso abierto con ETA, que los conservadores se niegan a llamar « proceso de paz».

Tras visitar el negocio calcinado en Berañáin por el lanzamiento de artefactos incendiarios, Sanz señaló que lo sucedido fue «un atentado terrorista puro y duro, y merece el tratamiento que debe derivarse de su gravedad». A la petición de Sanz, el número dos del gobernante PSOE, José Blanco, contestó que todavía no se inició ningún proceso de paz, ya que previamente hay que verificar si el alto el fuego es definitivo.

El cese total de la violencia, incluidos los ataques de guerrilla urbana juvenil (llamados en lengua vasca «kale borroka») y las extorsiones a empresarios, es la condición previa puesta por Zapatero para acudir al Parlamento y pedir autorización para abrir formalmente un diálogo con ETA.

En ese eventual diálogo, al igual que sucedió en los prolegómenos en que se fraguó la declaración de alto el fuego, un punto de referencia lo constituyen la ilegalizada Batasuna -brazo político de ETA-, a la que ayer se dirigió el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna en esa región desde hace más de dos décadas.

Por su parte, Batasuna expresó su « solidaridad» con las familias afectadas por el incendio del comercio.

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