4 de abril 2003 - 00:00

Preocupa Brasil con plan para gravar importaciones

Una noticia divulgada ayer por la prensa brasileña podría convertirse en un serio motivo de alerta para la Argentina: la intención del gobierno de ese país de incrementar la carga impositiva a las importaciones a fin de favorecer su saldo comercial.

De acuerdo con un documento reservado hecho público ayer por el diario «Folha de Sao Paulo», el equipo del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, está estudiando incluir en su proyecto de reforma tributaria una regla que extienda a los bienes y servicios importados los gravámenes federales para la financiación de la deficitaria seguridad social (PIS y Cofins).

Por el momento no se ha indicado si la idea involucra a todas compras que hace Brasil en el exterior o si sólo se refiere a los productos extra Mercosur. Sin embargo, ya hay preocupación en el gobierno argentino.

«No hay todavía una posición oficial. Sabíamos de ese proyecto, que va en sentido opuesto a lo que otros sectores del gobierno brasileño dijeron en reuniones bilaterales con la idea de facilitar el comercio y reducir los aranceles a los bienes de capital no producidos en la región», dijo a Ambito Financiero Jorge Carrera, subdirector del Centro de Economía Internacional de la Cancillería.

• Sorpresa

«Aunque por ahora no hay nada oficial, sería claramente un motivo de preocupación que se establezcan restricciones al comercio. Todo lo que suponga obstáculos, impuestos adicionales que se superponen a los aranceles 'embarran la cancha'. Justo cuando intentamos hacer todo lo contrario y se iba creando un consenso en torno a la idea de ir hacia un arancel cero para los bienes de capital no producidos local-mente», insistió Carrera.

La noticia tomó por sorpresa al Ministerio de la Producción, pero desde allí ya se adelantó que «el tema estará presente en la próxima reunión de San Pablo» con funcionarios del Ministerio de Desarrollo brasileño, que se llevará a cabo seguramente en Semana Santa.

La fundamentación del proyecto presentado a
Luiz Inácio Lula Da Silva radica en la necesidad de «crear condiciones jurídicas para instaurar mecanismos de equiparación de la carga tributaria entre la producción nacional y la gene-rada en el exterior», señaló «Folha». El mismo diario hace la traducción de esta frase: «Evitar que los productos importados, libres de esos tributos, saquen ventaja en relación con los nacionales, sometidos a contribuciones sociales».

El tema se venía manejando en secreto en Brasil y no formó parte de los lineamientos expuestos por el Poder Ejecutivo a los 27 gobernadores del país, ni a los alcaldes y legisladores interesados en la cuestión.

• Alcances


Pero la polémica no será sólo hacia afuera. «Folha» se-ñala que una ley complementaria estipularía qué importaciones serán alcanzadas y cuáles no por la nueva imposición, lo que podría generar la reacción de sectores empresariales brasileños altamente dependientes de materias primas o bienes de capital importados.

El gobierno de Lula planea enviar este mismo mes al Congreso su proyecto de reforma tributaria, una de sus iniciativas clave junto con la reforma previsional. El tema debe ser abierto mediante una reforma constitucional que requerirá dos votaciones consecutivas con una mayoría de tres quintos en cada una de las cámaras del Congreso.

Uno de los objetivos declarados de la reforma tributaria apunta a mejorar el balance comercial del país, lo que explicaría en buena medida esta iniciativa. En ese sentido, las exportaciones no serían gravadas con el Impuesto a la Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS), una suerte de IVA que cobran los estados y cuya legislación se pretende uniformar en el nivel federal.

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