Primer desafío en España: votan matrimonio entre gays
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En el documento, los representantes de las confesiones religiosas opinan que « cualquier modificación de la institución matrimonial requiere una profunda reflexión y un amplio diálogo y consenso social».
El proyecto de ley que equipara los derechos de homosexuales con los de los heterosexuales, incluso en la adopción, volverá a contar hoy con el apoyo que ya obtuvo cuando fue debatido el 17 de marzo.
En aquella ocasión, las enmiendas presentadas por los diputados del Partido Popular (PP, de derecha) contra el proyecto, fueron rechazadas por 178 diputados y respaldadas por 135.
Además del Partido Socialista Obrero Español, en el gobierno, apoyan la ley Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Unida, Coalición Canaria y Grupo Mixto.
En cambio, los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unio y el Partido Nacionalista Vasco dieron libertad a sus parlamentarios.
El texto en cuestión es breve, pues sustituye en el Código Civil las palabras «el marido y la mujer» por «los cónyuges».
En sus enmiendas, el PP propone crear una figura específica para las uniones entre personas del mismo sexo sin alterar la institución del matrimonio, y rechaza la adopción de niños.
• Oposición
La intención del gobierno de Zapatero de legalizar el matrimonio entre homosexuales contó desde el principio con la férrea oposición de la Iglesia Católica española, pero además el Papa actual se pronunció al respecto con dureza en una entrevista concedida al diario italiano «La Repubblica», el 20 de noviembre. «La legalización del matrimonio homosexual en España es destructiva para la familia y la sociedad. Si consideramos esta unión más o menos equivalente al matrimonio, tenemos una sociedad que ya no reconoce la especificidad ni el carácter fundamental de la familia, es decir, el ser propio del hombre y la mujer, que tiene el fin de dar continuidad, no sólo en sentido biológico, a la humanidad», opinó el entonces cardenal Joseph Ratzinger.
«Por eso -añadió el ex prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe-, la elección que se ha hecho en Españano beneficia realmente a estas personas, pues así destruimos elementos básicos de un sistema de derecho.»
Pese a esas críticas, la directora general de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia, Mercedes Rico, dijo tras la elección de Ratzinger como Papa que «las expectativas sobre las relaciones de España con la nueva cabeza visible del catolicismo son muy positivas».
• Críticas
Además, la Conferencia Episcopal Española publicó en julio una nota titulada «En favor del verdadero matrimonio», en la que consideró la legalización del casamiento de homosexuales un «error y una injusticia de muy negativas consecuencias».
«El Estado, por su parte -agregó-, no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario que excede sus capacidades y que dañará, sin duda muy seriamente, el bien común.»
A juicio de los obispos, la institución matrimonial «quedará seriamente afectada».
Dos días antes, el Papa Juan Pablo II había criticado la iniciativa de Zapatero durante la presentación de Jorge Dezcallar como embajador español en la Santa Sede.
Zapatero no asistirá a la entronización de Ratzinger, siguiendo una tradición en España, según la cual a los funerales de un Papa acude el jefe del gobierno; y a la proclamación, una delegación presidida por los reyes.




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