París (ANSA, Bloomberg, AFP, EFE) - Más de cien mil trabajadores estatales protestaron ayer en Francia contra los proyectos privatizadores del gobierno del primer ministro gaullista Jean-Pierre Raffarin y en defensa de las fuentes laborales, en una jornada de acción marcada por la virtual paralización del tráfico aéreo y por fuertes perturbaciones de los transportes urbanos.
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En tanto, el dasasosiego laboral, que podría erosionar todavía más la confianza de las empresas y los consumidores y afectar la producción en la tercera economía más grande de Europa, también está aumentando en otros países. Varios miles de personas se manifestaron ayer en Roma contra el plan del fabricante de automóviles Fiat de recortar empleos, mientras que en el Reino Unido los bomberos están organizando una serie de paros nacionales, los primeros en 25 años, en busca de un aumento salarial de 40 por ciento.
En París, un enorme cartel reclamaba «medios humanos, materiales y financieros» para el servicio público y «aumento de salarios y jubilaciones», detrás del cual marcharon 50.000 empleados públicos, aunque la policía habló de 30.000 y los sindicatos de 80.000. En el resto de Francia también se realizaron manifestaciones, en las que participaron un total de 60.000 personas. Varios dirigentes sindicales señalaron que la movilización, que sumió en el caos a diversas zonas, fue una «advertencia», «un mensaje muy claro» al gobierno «sobre las pensiones, el estatuto de los empleados públicos y los proyectos de privatizaciones». «Es un éxito que confirma cuán grande es el descontento. Es más que una advertencia, el gobierno debe rever sus decisiones y negociar con las diversas bases», dijo por su parte Bernard Thibault, secretario general del sindicato comunista CGT.
•Lema común
A pesar de la diversidad de las reivindicaciones propias de los diversos gremios representados, las marchas tuvieron como lema común la preocupación por el futuro de los empleos y pensiones en el servicio público, la oposición a las privatizaciones planeadas por el gobierno y el temor a la liberalización europea. Pero principalmente, los manifestantes buscan evitar que el primer ministro Raffarin cumpla con sus compromisos de vender participaciones en Eléctricité de France, la mayor empresa eléctrica de Europa; Air France, la aerolínea nacional; Gaz de France, el proveedor de gas natural, y France Télécom, el ex monopolio telefónico estatal.
Además de muchos empleados de la compañía estatal de ferrocarriles (SNCF) -que estuvieron en el origen de esta movilización-, había asalariados de Air France, Correos, France Télécom, el transporte urbano de París (RATP), hospitales y medios audiovisuales (el personal de la cadena de televisión France 3 está en huelga desde hace casi dos semanas).
Los manifestantes marcharon por las calles de la capital francesa y rechazaron el intento de incorporarse a la columna de tres ex ministros del gobierno del premier socialista Lionel Jospin: Elisabeth Guigou, Segolene Royal y Daniel Vaillant. Los tres fueron abucheados cuando quisieron unirse a la cabeza del desfile para «saludar a las organizaciones» sindicales.
Si bien dos de ellos consiguieron sumarse a la multitud, la ex ministra de Asuntos Sociales se quedó sola contra una pared frente a una muchedumbre hostil que le gritó «es demasiado tarde. Había que actuar antes».
La manifestación se produjo en medio de las divisiones sindicales, que quedaron patentes el lunes en el caso de los camioneros, cuyos intentos de bloqueos, respondidos con fuerza por policías y gendarmes, fueron un fiasco. Esta vez, sin embargo, los servicios de trenes, aviones y la metropolitana funcionaron escasamente y con grandes retrasos.
Más de 250 vuelos que recorren el trayecto entre Gran Bretaña y Francia debieron ser cancelados. En el aeropuerto Charles de Gaulle sólo 22% de los vuelos partieron y 17% en el de Orly, mientras que en las aeroestaciones del resto del país la actividad fue nula. Además, trabajadores de los sectores de salud, rutas, la empresa eléctrica EDF y del canal estatal de televisión France 3 se sumaron a la protesta.
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