19 de agosto 2002 - 00:00

Proyectan "leer" el cerebro a terroristas

Memphis, Estados Unidos - La NASA se sumó con el máximo sigilo a la guerra contra el terrorismo y está trabajando en la elaboración de un dispositivo de sensores neuroeléctricos, capaz de medir las ondas cerebrales y «detectar a los pasajeros que puedan suponer una amenaza en los aeropuertos», según un documento interno de la agencia espacial al que ha tenido acceso «The Washington Times».

El informe llegó a manos del Centro de Información sobre la Privacidad Electrónica, que ha dado la voz de alarma por el intrusismo y la capacidad de control de este tipo de tecnologías sobre el común de los ciudadanos y que a su vez demuestra una vez más cómo se acorta la brecha entre la realidad y la ciencia ficción.

Según el diario ultraconservador «The Washington Times», la puesta en marcha del controvertido programa se decidió el pasado 11 de diciembre, tres meses después del fatídico 11-S. A la reunión asistieron varios representantes de la compañía aérea Northwest y nueve científicos y directivos del Ames Research Center de la NASA en Moffett Field, California.

El reto era encontrar un sistema mucho más perfeccionado que el actual Computer Aided Passenger Pre-Screening (CAPPS), el dispositivo de ayuda computarizada que funciona en los aeropuertos, a todas luces insuficiente tras los atentados del 11 de setiembre. El programa piloto que salió de aquella reunión fue bautizado como Aviation Security Reporting System (Sistema de Información de Seguridad Aérea).

La NASA se comprometió a avanzar en el desarrollo de un dispositivo que permite leer a distancia las señales eléctricas que transmite el cerebro, sin necesidad de aplicar un casco sobre las cabezas.
El sistema podría instalarse en el marco de una puerta, de una manera muy similar a la de los detectores de metales.

El dispositivo sería capaz de detectar así el nivel de extrema alerta, de nerviosismo o de excesiva preocupación de los pasajeros antes de subir al avión. La información sería instantáneamente computarizada y contrastada con los archivos del FBI y con decenas de bases de datos, hasta determinar si el sujeto en cuestión puede considerarse o no como sospechoso.

•Voz de alerta

«Mucha gente tiene miedo a volar, y seguro que su actividad cerebral y sus pulsaciones se disparan antes de entrar en un avión», declaró Mihir Kshirsagar, portavoz del Centro de Información de la Privacidad Electrónica al Washington Times.

«¿El miedo a volar puede considerarse sospechoso?». Kshirsagar ha tenido acceso a los documentos de la NASA gracias a una demanda judicial contra la Administración de Seguridad en el Transporte, amparado por la Ley de Libertad de Información.

A la luz de su contenido, decidió dar la voz de alerta a la opinión pública norteamericana. En la reunión mantenida del 11 de diciembre, los propios responsables de la NASA pusieron sobre el tapete la cuestión del derecho a la privacidad y el fantasma del Gran Hermano.

Herb Schlickenmaier
, director de investigación aeroespacial de la NASA, reconoció al «Washington Times» que el programa piloto con Northwest Airlines es uno de los cuatro proyectos de seguridad aérea en los que está embarcada actualmente la agencia.

El sistema que está investigando la NASA se enfrentará a no pocos obstáculos legales.
El año pasado, la Corte Suprema sentenció que la «tecnología sensible y no intrusiva», como los detectores de mentiras, no se puede utilizar sin orden judicial. Los aeropuertos y las fronteras, en aras de la seguridad nacional, pueden ser sin embargo una excepción.

Robert Park
, profesor de Física de la Universidad de Maryland, advirtió sin embargo: «Estamos mucho más cerca de poder leer la mente de lo que muchos piensan. La idea es plausible, pero también terrorífica».

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