31 de agosto 2007 - 00:00

Purga en China

Inmerso en una disputa de poder sin cuartel, el régimen chino defenestró a cinco ministros. Los dos más importantes son el de Finanzas y el jefe de la temible policía secreta, intento claro de aumentar el control sobre la economía y la represión. Los cargos contra el primero van desde corrupción hasta descontrol inflacionario. Dicen que la culpa de lo último la tiene la suba de los granos importados. ¿Efecto Argentina?

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Jin Renqing, el defenestrado ex ministro de Finanzas chino. Su salida se debería a un cóctel de luchas por el poder dentro del régimen, la escapada de la inflación y los escándalos de corrupción.
Pekín (Télam, AFP, Reuters) - El régimen chino confirmó ayer la remoción del ministro de Finanzas, Jin Renqing, y amplió a otras cuatro carteras la remodelación del gabinete, semanas antes de que el gobernante Partido Comunista fije las principales líneas políticas para los próximos cinco años y en medio de especulaciones sobre purgas en la cúpula del poder destinadas a favorecer la posición del presidente, Hu Jintao.

El vocero del gobierno, He Shaoren, confirmó la salida de Jin, en el cargo desde 2003, y su reemplazo por el responsable de la Administración Estatal de Impuestos, Xie Xuren.

Este es un técnico de 59 años que basó desde 2003 su gestión al frente de la agencia de recaudación tributaria en reducir la evasión y en aliviar fiscalmente a los sectores de menores ingresos a fin de reducir la creciente brecha social en el país.

El portavoz oficial informó, además, que la remodelación del gabinete tiene un alcance mayor que el inicialmente supuesto. Así, dijo que Geng Huichang relevó a Xu Yongyue como ministro de Seguridad del Estado, que está a cargo de la poderosa y estratégica policía secreta del país.

  • Importancia

  • Analistas resaltaron, al respecto, la importancia de que el régimen toque nada menos que los cargos que hacen al manejo de la economía y la represión interna.

    Los otros cambios se produjeron en el Ministerio de Supervisión, en el de Personal y en la Comisión Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional -también de rango ministerial-, señaló He.

    Durante la gestión de Jin, de 63 años, la economía china registró un enorme crecimiento y un fuerte incremento de sus reservas monetarias, aunque también padeció los efectos de la inflación, algo de lo que se acusaba al funcionario saliente (ver aparte).

    En ese sentido, el Banco Central dijo que la suba de los precios en el año probablemente excederá 3% que el gobierno se había propuesto como tope máximo.

    Según el «Ming Pao», un diario bien informado de Hong Kong, la partida del otrora poderoso ministro de Finanzas también podría estar motivada por su mala gestión de las obligaciones del Estado o por los persistentes rumores acerca de un alza de un impuesto a las transacciones, que provocaron turbulencias bursátiles hace unos meses.

    Una vocera del gabinete había dicho horas antes que el ministro de Finanzas había renunciado por «motivos personales», saliendo al cruce de otro tipo de versiones, que daban cuenta de su supuesta vinculación con hechos de corrupcióny un escándalo sexual. El mismo periódico honkongués destaca asimismo un escándalo sexual que implicaría al ex ministro -que asumirá como número dos de un instituto oficial de investigaciones- junto con otras dos personalidades: el ex secretario del Partido Comunista de la ciudad de Qingdao, Du Shicheng, y Chen Tonghai, ex presidente del consejo de administración de la compañía petrolera Sinopec.

    Ante la próxima celebración del 17º congreso del PCCh, el 15 de octubre, el gobierno acentuó en estos últimos meses su lucha contra la corrupción, que ha mermado la credibilidad del partido y de sus dirigentes.

    Ese congreso es una cita crucial, en la que el presidente, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, previsiblemente serán reelegidos para un nuevo mandato de cinco años.

  • Menos rivales

    La campaña anticorrupción ha permitido a ambos dirigentes desembarazarse de algunos rivales de alto rango, como representantes de la llamada «facción de Shanghai», entre ellos, el ex presidente Jiang Zemin.

    Justificado por un escándalosobre desvío de fondos públicos, el despido del número uno del PCCh en Shanghai, Chen Liangyu, fue interpretado asimismo como una maniobra política del tándem en el poder en Pekín contra una figura que amenazaba con hacerles sombra.

    También por corrupción perdió su cargo en julio el ex director de la Administración del Estado de Alimentación y Medicamentos, Zheng Xiaoyu, que tenía rango de ministro.

    Sugestivamente, el presidente-Hu dijo a los líderes del PCCh que los funcionarios del Ministerio de Finanzas deben ser íntegros y pidió que se observara su comportamiento.

    «Es necesario mejorar la calidad política e ideológica del personal de Finanzas, especialmente de los funcionarios principales en todos sus niveles», dijo Hu el miércoles en una reunión del Politburó, un círculo de miembros selectos del partido, según informó el «Diario del Pueblo».

    «Hay que promover un nuevo espíritu de integridad, oponerse a tendencias malignas e influencias nocivas, y crear un ambiente sano y profesional», agregó.

    El gobierno emplea desde hace varios meses los medios de comunicación oficiales para exhortar a los dirigentes chinos a llevar una vida ejemplar y evitar la cólera de la población.

    En julio, un rotativo solicitó que se develaran «los secretos personales» de los altos responsables, mientras que otros medios atacaron, a veces con humor, el «fenómeno de las amantes», acusadas de favorecer el abuso de poder.
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