Qué son los chiitas, el grupo clave de Irak
Los principales grupos chiitas de Irak conformaron ayer una alianza para las elecciones del próximo 30 de enero. Esta unión, liderada por el ayatollah Ali Sistani, abre camino al chiismo para hacerse con el gobierno del país árabe si recupera la soberanía. La Alianza Iraquí Unida dejó afuera a la corriente rebelde que lidera el clérigo Moqtada al-Sadr, el dirigente radical con fuerte aceptación en los sectores empobrecidos, que amenaza con boicotear los comicios. En la siguiente nota, las claves de la mayoría musulmana iraquí.
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En la doctrina musulmana, el «iman» (en árabe, «el que está delante») dirige la oración. Para los chiitas, el «iman» es, además, la figura religiosa en la que se prolonga la misión profética de Mahoma, un guía inspirado por las revelaciones de Alá. Esta sucesión se interrumpió con el último «iman» visible, que según la creencia no ha muerto, sino que permanece oculto. Es el «Mahdi», el «Iman del Tiempo», una especie de mesías cuyo retorno significará el reinado de la paz, la justicia y la verdad. Así, es significativo que los milicianos partidarios de Moqtada al-Sadr se denominen Ejército del Mahdi, como si quisieran conferir al joven clérigo rebelde este preciado título.
Los chiitas tienen una estructura clerical, a diferencia de los sunnitas (seguidores de la «suna», «tradición»). Tras un ciclo de estudios, los religiosos chiitas reciben el grado de «muytahid». Estos eligen a varios teólogos de alto rango, los «ayatollahs» («signo milagroso de Alá»). El mayor grado de sabiduría lo ostenta el «marya ataqlid» («modelo a imitar») o gran ayatollah.
Al-Sadr, el líder rebelde, de apenas 30 años, ni siquiera tiene rango de «muytahid». Ha heredado el carisma de su padre, el ayatollah Mohamed al-Sadr -asesinado en 1999 por Saddam- y defiende la creación de un Estado islámico en Irak, conforme al modelo iraní.




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