10 de diciembre 2004 - 00:00

Qué son los chiitas, el grupo clave de Irak

Los principales grupos chiitas de Irak conformaron ayer una alianza para las elecciones del próximo 30 de enero. Esta unión, liderada por el ayatollah Ali Sistani, abre camino al chiismo para hacerse con el gobierno del país árabe si recupera la soberanía. La Alianza Iraquí Unida dejó afuera a la corriente rebelde que lidera el clérigo Moqtada al-Sadr, el dirigente radical con fuerte aceptación en los sectores empobrecidos, que amenaza con boicotear los comicios. En la siguiente nota, las claves de la mayoría musulmana iraquí.

Un movimiento religioso, con un gran potencial revolucionario, una historia de martirio que se remonta al yerno del profeta Mahoma y reprimido durante décadas por el régimen de Saddam Hussein. El papel de los chiitas en Irak (donde son mayoría) ha sido subvalorado por Estados Unidos desde que planteó su ofensiva.

El chiismo es un fenómeno intrínsecamente árabe, nacido en Irak tras la muerte de Mahoma y cuya doctrina justifica la insurrección contra el poder inicuo.

Etimológicamente, la palabra árabe «chia» implica la idea de grupos de personas que se unen en torno a un líder: por eso se llamó chiitas a los partidarios de Alí («chiat Ali»), el yerno y primo del profeta Mahoma que originó el cisma en el islam. Otra acepción de «chia» es « prender fuego», lo que implica la idea de conflicto, revolución. «Chia» es también la difusión de un secreto, el adoctrinamiento clandestino que realiza un grupo opositor para ganar adeptos.

• Ciudades santas

Nayaf y Kerbala son las ciudades santas del islam chiita. Nayaf alberga la tumba de Alí, primer iman chiita, asesinado por los partidarios del califa omeya Muawiya en 661. A partir de aquí se sucedieron las luchas entre los omeyas y aquellos que reivindicaban el poder para un sucesor del profeta.

En 680 entró en Kerbala el ejército omeya, que aplastó a los rebeldes liderados por Hussein, el nieto del profeta. Alí y su hijo Hussein representan, desde entonces, la lucha contra un poder opresor.

En la doctrina musulmana, el «iman» (en árabe, «el que está delante») dirige la oración. Para los chiitas, el «iman» es, además, la figura religiosa en la que se prolonga la misión profética de Mahoma, un guía inspirado por las revelaciones de Alá. Esta sucesión se interrumpió con el último «iman» visible, que según la creencia no ha muerto, sino que permanece oculto. Es el «Mahdi», el «Iman del Tiempo»,
una especie de mesías cuyo retorno significará el reinado de la paz, la justicia y la verdad. Así, es significativo que los milicianos partidarios de Moqtada al-Sadr se denominen Ejército del Mahdi, como si quisieran conferir al joven clérigo rebelde este preciado título.

Los chiitas tienen una estructura clerical, a diferencia de los sunnitas (seguidores de la «suna», «tradición»). Tras un ciclo de estudios, los religiosos chiitas reciben el grado de «muytahid». Estos eligen a varios teólogos de alto rango, los «ayatollahs» («signo milagroso de Alá»). El mayor grado de sabiduría lo ostenta el «marya ataqlid» («modelo a imitar») o gran
ayatollah.

Al-Sadr, el líder rebelde, de apenas 30 años, ni siquiera tiene rango de «muytahid». Ha heredado el carisma de su padre, el ayatollah
Mohamed al-Sadr -asesinado en 1999 por Saddam- y defiende la creación de un Estado islámico en Irak, conforme al modelo iraní.

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