11 de enero 2026 - 16:49

Quién es Alí Jamenei, el ayatolá y líder supremo de Irán que controla el poder desde hace décadas

En medio de crecientes protestas sociales y tensiones con Estados Unidos, el líder supremo de Irán vuelve al centro de la escena internacional. Su trayectoria política y su control absoluto sobre el Estado lo colocan como la figura clave en el destino político del país persa.

Alí Jamenei sigue siendo la figura decisiva en la política iraní, con un mandato que abarca más de tres décadas y un poder que supera al de cualquier otro funcionario estatal. Su liderazgo enfrenta hoy tensiones tanto internas como externas, en un contexto donde las demandas de la sociedad desafían el modelo consolidado tras la revolución islámica de 1979. 

Alí Jamenei sigue siendo la figura decisiva en la política iraní, con un mandato que abarca más de tres décadas y un poder que supera al de cualquier otro funcionario estatal. Su liderazgo enfrenta hoy tensiones tanto internas como externas, en un contexto donde las demandas de la sociedad desafían el modelo consolidado tras la revolución islámica de 1979. 

Alí Jamenei es el líder supremo de Irán desde 1989, sucesor del ayatolá Ruhollah Jomeiní tras la revolución islámica de 1979. En su calidad de máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica, Jamenei concentra el poder sobre los principales resortes del Estado, incluyendo las fuerzas armadas de la Guardia Revolucionaria y el aparato de seguridad. Las protestas masivas, que según medios internacionales superan los 500 muertos y más de 10.000 detenidos hasta el momento, suman presión junto a la tensipon de una posible intervención militar de Estados Unidos en ese país, tal como aseguró Donald Trump.

Nacido en 1939 en Mashhad, una de las ciudades sagradas del islam chiíta, Jamenei proviene de una familia religiosa y se formó en estudios coránicos desde muy joven. Su vínculo con Jomeiní, líder de la revolución que derrocó a la monarquía en Irán, lo colocó en la órbita del poder desde los inicios de la nueva república.

El ascenso de Alí Jamenei dentro del régimen de Irán

Antes de convertirse en líder supremo, Jamenei ocupó varios cargos clave en la estructura del régimen: fue viceministro de Defensa tras la revolución y comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), una fuerza con rol central en la política y la seguridad interna de Irán.

También fue presidente de Irán entre 1981 y 1989, en gobiernos marcados por la guerra contra Irak y la consolidación del nuevo orden político. Tras la muerte de Jomeiní en 1989, la Asamblea de Expertos adaptó la Constitución para permitir su designación como líder supremo, cargo que lo colocó por encima de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

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Su liderazgo enfrenta hoy tensiones tanto internas como externas, en un contexto donde las demandas de la sociedad desafían el modelo consolidado tras la revolución islámica de 1979.

Su liderazgo enfrenta hoy tensiones tanto internas como externas, en un contexto donde las demandas de la sociedad desafían el modelo consolidado tras la revolución islámica de 1979.

Poder absoluto y control total de Irán

Desde su ascenso, Jamenei consolidó su poder mediante el control del CGRI, el sistema judicial y los medios estatales. Aunque Irán ha tenido distintos presidentes, el eje real de las decisiones siempre ha permanecido en manos del líder supremo, quien puede vetar o avalar políticas internas y exteriores.

Su gobierno se caracteriza por una fuerte postura antioccidental, especialmente contra Estados Unidos e Israel, y por una política exterior activa a través de aliados como Hezbollah y grupos afines en la región.

Cuestionamientos a Alí Jamenei y protestas actuales

En las últimas semanas, el nombre de Jamenei volvió al foco de la atención global a raíz de protestas populares en varias ciudades de Irán, que se han intensificado en medio de dificultades económicas, alza de precios y demandas de cambios políticos. Las manifestaciones plantean uno de los desafíos más significativos al liderazgo del ayatolá en décadas.

El régimen ha respondido con mano dura y restricciones de comunicaciones, mientras que críticos y opositores —incluido el exiliado Reza Pahlavi, hijo del último sha— llaman a una transformación más profunda del sistema político iraní.

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