El reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas de Irán volvió a poner el foco internacional sobre el programa nuclear del país de Medio Oriente. El presidente estadounidense Donald Trump justificó la ofensiva al señalar que el objetivo fue “eliminar las amenazas inminentes del régimen iraní” y reiteró que Teherán “no puede tener un arma nuclear”.
Qué se sabe del programa nuclear de Irán y qué amenaza supone tras los ataques de EEUU
Por orden de Donald Trump, puntos estratégicos del país de Medio Oriente fueron bombardeados. La reacción puede suponer amenazas más importantes.
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Irán posee un importante armamento nuclear.
Irán insiste en que su programa tiene fines exclusivamente civiles. Sin embargo, las dudas persisten entre potencias occidentales y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que durante años monitoreó sus actividades nucleares.
En qué estado quedó el programa nuclear de Irán
Durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio, Estados Unidos atacó tres sitios clave: Isfahan, Natanz y Fordo, donde se desarrollaban tareas de enriquecimiento de uranio.
En ese entonces, Trump afirmó que las instalaciones fueron “arrasadas”. No obstante, el director del OIEA, Rafael Grossi, sostuvo que los daños fueron “graves, aunque no totales”, lo que sugiere que ciertas capacidades podrían reactivarse en cuestión de meses.
Antes de los ataques, el OIEA estimó que Irán poseía 440 kg de uranio enriquecido al 60%, muy cerca del 90% requerido para uso armamentístico. Según Grossi, si ese material se enriqueciera aún más, podría alcanzar para hasta 10 bombas nucleares.
Sin embargo, desde noviembre pasado, el canciller iraní Abbas Araghchi afirmó que el enriquecimiento se había detenido. En enero, el OIEA informó que no pudo inspeccionar los tres sitios bombardeados, lo que mantiene incertidumbre sobre la ubicación actual del uranio altamente enriquecido.
Las negociaciones entre Irán y EEUU
El ataque generó un sismo en el tablero geopolítico, ya que Irán y Estados Unidos se encontraban en negociaciones por el desarrollo del programa nuclear de Irán. Tan solo dos días atrás las delegaciones de Irán y Estados Unidos habían anunciado que alcanzaron "avance significativo" en la última ronda de conversaciones celebrada en Suiza, orientada a desactivar el riesgo de un enfrentamiento armado. Así lo informó el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien ofició de mediador al término de los encuentros.
Anteriormente, el presidente estadounidense Donald Trump otorgó a Teherán un plazo de 15 días para cerrar un entendimiento, endureciendo el tono frente al régimen iraní.
Desde el inicio, las posiciones estuvieron claramente delimitadas. Irán sostuvo que las tratativas debían circunscribirse a su programa nuclear, mientras que Washington insistió en incorporar a la agenda el desarrollo de misiles y el respaldo iraní a grupos armados en Medio Oriente.
La sesión matutina tuvo lugar en la residencia del embajador omaní, bajo estrictas medidas de seguridad. Tras ese primer tramo, ambas delegaciones realizaron consultas con sus respectivos gobiernos antes de retomar las conversaciones.
Albusaidi subrayó la “apertura sin precedentes a ideas y soluciones creativas” mostrada por los negociadores, una señal que busca transmitir optimismo en medio de la tensión. Según precisó, la fase técnica de las discusiones continuará la próxima semana en Viena.
En ese marco, participó también el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica de acuerdo con fuentes vinculadas a la negociación y reportes de medios iraníes. Su presencia refuerza la centralidad del componente nuclear en una agenda que, por ahora, sigue siendo el principal eje de fricción entre ambas potencias.
Irán estaba desarrollando armas nucleares
Producir uranio de grado armamentístico no equivale automáticamente a tener un arma nuclear operativa. Se requieren pasos adicionales como el diseño de una ojiva y sistemas de detonación.
Una evaluación de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA) concluyó el año pasado que Irán podría producir suficiente material para un primer dispositivo nuclear en “probablemente menos de una semana”. No obstante, señaló que “casi con certeza Irán no está produciendo armas nucleares”.
El ejército israelí afirmó en junio que detectó “progresos concretos” en la producción de componentes adaptados para una bomba.
Históricamente, el OIEA investigó el llamado Proyecto Amad, un programa que según informes se desarrolló hasta 2003. En 2015, tras el acuerdo nuclear firmado entre Irán y seis potencias mundiales, el enriquecimiento quedó limitado al 3,67%, adecuado para uso energético. Pero en 2018, tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo, Irán superó esos límites y volvió a enriquecer al 60%.
Imágenes satelitales analizadas por el Institute for Science and International Security (ISIS) muestran que Irán realizó trabajos en Natanz e Isfahan, incluyendo sellado de túneles y refuerzo estructural. También se detectó actividad en el complejo subterráneo del Monte Kolang Gaz La, que no fue atacado y podría convertirse en un sitio estratégico alternativo.
Si contara con el material adecuado, la conversión en arma requeriría meses adicionales de desarrollo técnico. El OIEA afirmó recientemente que no detectó señales de un programa activo de desarrollo de ojivas.
No obstante, expertos advierten que la capacidad técnica acumulada reduce significativamente los tiempos si Irán decide avanzar.
Qué implicaría que Irán tenga armas nucleares
Para líderes occidentales, el riesgo es alto. El primer ministro británico Keir Starmer calificó esa posibilidad como “la mayor amenaza para la estabilidad en la región”.
Analistas sostienen que un Irán nuclear podría aumentar la tensión regional, impulsar una carrera armamentística con Arabia Saudita, y reforzar su alianza estratégica con China y Rusia.
Otros expertos señalan que podría establecerse una lógica de disuasión mutua, similar a la Guerra Fría, dado que se estima que Israel posee armas nucleares, aunque no lo confirma oficialmente.
El mayor riesgo, advierten especialistas, sería un error de cálculo en un momento de crisis, que podría escalar rápidamente.
Qué pasa si colapsa el régimen iraní
La inestabilidad política interna en Irán también genera preocupación. El analista David Albright advirtió que un colapso del gobierno podría debilitar el control sobre las reservas de uranio altamente enriquecido. Recordó que tras la caída de la Unión Soviética en 1991, materiales nucleares desaparecieron por fallas en los sistemas de seguridad.
Por ahora, pese a los bombardeos y la crisis política, las autoridades iraníes mantienen control sobre sus instalaciones.
El programa nuclear iraní no está destruido, pero sí debilitado y bajo mayor escrutinio. La incógnita central sigue siendo política, ya que si Teherán decide avanzar hacia el arma nuclear, podría hacerlo en un plazo relativamente corto.
Mientras tanto, el equilibrio regional se sostiene en un delicado juego de presión, disuasión y negociación, en el que cualquier movimiento puede redefinir la seguridad global.
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