San Pablo (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La contraofensiva policial contra la mafia carcelaria del PCC prosiguió ayer con la muerte de al menos 15 sospechosos, mientras se multiplican la denuncias sobre operaciones parapoliciales en una ciudad aún presa del terror.
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El temor retornó después de que diversos atentados contra objetivos policiales durante la madrugada en distintas ciudades del estado dejaran un saldo no oficial de 15 atacantes muertos y ocho colectivos incendiados, según informes de prensa. La ola de violencia y motines carcelarios desatada el viernes por la organización criminal Primer Comando de la Capital dejaba hasta el miércoles -según datos oficiales-160 muertos (98 sospechosos, 40 policías, 18 presos y 4 transeúntes).
Si bien el gobernador de San Pablo, Claudio Lembo, reiteró que la situación «está bajo control», hubo atentados en Campinas, Sao José de Rio Preto, Osasco, Guarulhos, San Pablo y otras ciudades, según imágenes mostradas por la televisión.
En medio del enfrentamiento, la aparente aparición de «escuadrones de la muerte», con matanzas paralelas a la ofensiva oficial contra el crimen y no contabilizadas en el balance de los enfrentamientos, preocupa a la policía y a movimientos humanitarios y a la propia policía. «Nos preocupan los asesinatos por personas encapuchadas. Todos los homicidios no esclarecidos que la policía no asume, puede tratarse de comandos paralelos o de policías vengando a sus colegas», dijo el auditor de la Policía de San Pablo, Antonio Funari Filho.
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