Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a la secretaría general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), volvió a posicionarse en el centro del debate internacional con propuestas para reformar profundamente el sistema del organismo con gestiones clave.
Rafael Grossi propone reformar la ONU y negocia acuerdos cruciales en seguridad nuclear
El director argentino del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) planteó la necesidad de una reestructuración del sistema de Naciones Unidas para hacerlo más eficaz.
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Grossi quiere ser el nuevo secretario general de la ONU y piensa en cambios para el organismo.
En una entrevista reciente, Grossi afirmó que la ONU necesita una transformación que elimine “duplicidad de mandatos y burocracia” y la convierta en un organismo más dinámico y eficaz: “Menos gordura y más músculo”, dijo, al describir su visión de una institución más capaz de enfrentar crisis globales complejas.
Rafael Grossi piensa en una reestructuración de la ONU
Grossi también manifestó su decepción por la falta de respaldo inicial de Brasil a su candidatura, que compite con la de la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, aunque mantuvo su convicción de que su propuesta diplomática y su experiencia al frente del OIEA pueden atraer apoyos en el transcurso del proceso electoral.
Al margen de la discusión sobre la ONU, el máximo responsable del OIEA está trabajando activamente en dos frentes críticos de seguridad nuclear: por un lado, negocia con Irán la reanudación de inspecciones a instalaciones nucleares tras los daños sufridos por ataques militares en 2025, un diálogo que calificó de “muy complicado pero potencialmente inminente” si ambas partes alcanzan un acuerdo sobre el acceso técnico y las condiciones de supervisión.
El funcionario explicó que, aunque los inspectores regresaron a Irán, todavía no han logrado acceder a todos los emplazamientos nucleares dañados, y que establecer un régimen creíble de inspecciones será “terriblemente difícil” debido a los cambios en la infraestructura tras los bombardeos.
En Europa del Este, Grossi también se ha involucrado en las conversaciones con autoridades de Rusia y Ucrania para restablecer el suministro eléctrico externo de la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, que desde hace días depende únicamente de generadores de emergencia, una situación que el OIEA considera crítica para la seguridad atómica.
La planta, ubicada en una zona de combate desde la invasión rusa de 2022, permanece con respaldo de energía de emergencia suficiente por el momento, pero Grossi advirtió que sin un restablecimiento de la conexión eléctrica externa la seguridad nuclear corre riesgos importantes, por lo que instó a ambas partes a cooperar para evitar un desastre técnico.
Estos esfuerzos se suman a las preocupaciones del OIEA respecto al régimen global de no proliferación nuclear, sobre el cual Grossi ha alertado que enfrenta crecientes cuestionamientos, y que sigue siendo uno de los pocos instrumentos de certeza en un mundo cada vez más fragmentado.
Con todas estas acciones en su portafolio de gestión internacional, Grossi busca posicionarse como un candidato capaz de enfrentar desafíos globales más amplios al aspirar a liderar la ONU en un momento marcado por el escepticismo sobre la eficacia del sistema multilateral.
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