La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que 138 millones de niños trabajan en el mundo y que más del 60% lo hace en la agricultura, un ámbito clave para la economía global pero considerado de alto riesgo. De ese total, 54 millones realizan tareas que amenazan su salud y seguridad.
La ONU alertó que 138 millones de niños trabajan en el mundo y el 60% lo hace en el campo
Más de 50 millones realizan tareas peligrosas. En Marrakech se debate cómo frenar una promesa global que no se cumplió.
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Más de 138 millones de niños trabajan en el mundo, según datos actualizados de la ONU.
El dato expone la dimensión de un problema estructural que persiste pese a los compromisos internacionales asumidos en la última década. Según cifras difundidas por el organismo, cuatro de cada diez menores que trabajan están expuestos a condiciones que pueden resultar dañinas o directamente peligrosas.
La agricultura concentra la mayor parte de estos casos. Aunque se trata de una actividad fundamental para el abastecimiento alimentario, también implica riesgos severos para la infancia. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que los menores quedan expuestos a pesticidas, maquinaria pesada, herramientas cortantes y jornadas de esfuerzo físico intenso, muchas veces bajo temperaturas extremas.
Estas condiciones no solo afectan la salud inmediata de los niños, sino que además reducen sus posibilidades de acceso a la educación y perpetúan el círculo de la pobreza en comunidades vulnerables.
Una meta incumplida y una nueva cumbre internacional
La ONU reconoció que la meta global de erradicar el trabajo infantil antes de 2025 no se cumplió. El compromiso, que había sido presentado como un objetivo prioritario de la agenda internacional, quedó lejos de concretarse y obligó a revisar estrategias.
En este contexto, este lunes comenzó en Marrakech una conferencia internacional dedicada exclusivamente a este tema. El encuentro, que se extenderá hasta el 13 de febrero, busca analizar los avances logrados, identificar los fracasos y redefinir prioridades para los próximos años.
Uno de los focos principales estará puesto en África subsahariana, región donde los indicadores siguen siendo especialmente preocupantes. Allí, la combinación de pobreza estructural, economías informales y falta de acceso educativo mantiene a millones de niños fuera de las aulas y dentro del mercado laboral.
El desafío, según los organismos internacionales, no solo consiste en reducir las cifras, sino en garantizar que cada niño tenga acceso efectivo a la salud, la educación y condiciones de desarrollo seguras. Mientras tanto, los 138 millones de casos siguen marcando una deuda global pendiente.






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