Raúl Castro anunció reformas económicas, pero no democracia
-
A 40 años de Chernobyl: cinco claves para entender la peor tragedia nuclear de la historia
-
Luisa González: "América Latina debería construir un bloque como la UE, más allá de la ideología de los gobiernos de turno"
Raúl Castro
ayer, al hablar
ante simpatizantes
del
régimen en el
Día de la
Rebeldía. Hizo
una contundente
autocrítica
sobre las
deficiencias de
la economía
cubana.
En el último año, «han sido necesarios ajustes y prórrogas y no descartamos que haya que hacer otros en el futuro», apuntó el general, que desde que asumió el poder, el 31 de julio del pasado año, no ha aplicado reformas económicas significativas.
La solución al problema salarial, uno de los más acuciantes para la población en un país donde el sueldo medio oficial no supera los 20 dólares, pasa por el incremento de la productividad, advirtió.
El salario, reconoció, «es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo».
No obstante, «para tener más, hay que partir de producir más y con sentido de racionalidad y eficiencia», señaló.
«Estamos ante el imperativo de hacer producir más la tierra con tractores, o con bueyes», afirmó con rotundidad, y para lograrlo, «habrá que introducir cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios».
También en la industria, dijo, es necesario recuperar la producción y reducir importaciones, y en este contexto, dijo, se estudia incrementar la inversión extranjera, con condiciones, para evitar errores del pasado «por ingenuidad o ignorancia». «Siempre que aporte capital, tecnología o mercado», con «empresarios serios y sobre bases jurídicas bien definidas, que preserven el papel del Estado y el predominio de la propiedad socialista», subrayó.
Con todo, la alusión a las reformas no debe hacer pensar en una democratización del régimen. En ese sentido, señaló que una «transición» tras la enfermedad de Fidel no es más que «un sueño trasnochado».
El enemigo «insiste tozudamente en seguir chocando con la misma piedra» y «especula acerca de una supuesta parálisis y hasta sobre una transición en marcha», dijo. «Pero por mucho que cierren los ojos, la realidad se encarga de destruir sus sueños trasnochados», remató.
En política internacional enfocó su mensaje en Estados Unidos, su enemigo histórico, para tender una mano a la administración que sucederá a la de Bush, a quien acusó de mantener un pensamiento « retrógrado y fundamentalista, que no deja margen al análisis racional».
«La nueva administración tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que tendimos en el 50° aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuando reafirmamos la disposición a discutir en pie de igualdad el prolongado diferendo con EE.UU.», recalcó.
Castro se refirió así a la oferta de diálogo que lanzó a Estados Unidos el pasado 2 de diciembre.
Si el próximo gobierno acepta la propuesta, «bienvenido sea», de lo contrario, «estamos dispuestos a continuar enfrentando su política de hostilidad, incluso durante otros 50 años», subrayó.
El discurso no despejó las dudas sobre el futuro político de su hermano.
«Para alegría de nuestro pueblo, ya despliega una actividad cada vez más intensa y sumamente valiosa», dijo Raúl. «Ni en los momentos más graves de su enfermedad dejó de aportar su sabiduría y experiencia ante cada problema y decisión cardinal», añadió.




Dejá tu comentario