«Velaremos para que el conflicto sea largo y de graves consecuencias para ellos», dijo por su parte Saddam Hussein, contraponiéndose al pronóstico de la administración Bush de rapidez y limpieza para derrocar al régimen. «El enemigo se empantana en territorio de Irak. Atáquenlo», clamó el jefe iraquí.
«Las fuerzas norteamericanas y británicas que avanzan en territorio iraquí se encuentran en un callejón sin salida», agregó Saddam en su segunda aparición televisiva posataque británico-estadounidense. «Saludo a todas nuestras fuerzas y a todos los resistentes», dijo Hussein hacia el final de su discurso, de unos veinte minutos, que pronunció vestido de militar.
El presidente iraquí felicitó en particular a los hombres de la 11ª división del ejército iraquí, y al batallón 45 que -según dijo-, resisten aún a los asaltos de las fuerzas aliadas en Um Qasr, al sur del país. Asimismo, el líder iraquí se mostró satisfecho por el «buen comportamiento en esta confrontación de los elementos del partido Baas, de los hombres de las tribus, de las masas populares y de los agentes de la seguridad».
Washington volvió a expresar sus dudas sobre la autenticidad del discurso de Saddam, mientras el ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, afirmó que el discurso del líder iraquí «no era en directo» y que la grabación debe ser analizada para asegurar que se trata del mandatario.
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