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El Gobierno yemení propuso a los insurgentes una serie de condiciones para poner fin a la ofensiva militar que inició el martes pasado, y fue rechazada por los "hutíes".
Entre las condiciones figuraban la retirada de los rebeldes de todos los lugares que mantienen bajo su control y la entrega de todas las armas capturadas en anteriores enfrentamientos con el Ejército.
Además, el Gobierno les exhortaba a revelar el lugar en el que se encuentran cinco alemanes y un británico que fueron secuestrados en Saada el 12 de junio pasado cuando realizaban un viaje por la zona.
Los seis secuestrados formaban parte de un grupo de nueve extranjeros. Pocos días después de su captura se hallaron los cadáveres de tres de los integrantes del grupo, tres religiosas, dos de ellas alemanas y la otra surcoreana.
Tras conocer la propuesta de alto el fuego, el líder insurgente, Al Huti, la rechazó porque, según dijo, tiene el objetivo de "distraer la opinión pública en lugar de resolver el problema de raíz".
El pasado martes por la noche el Ejército yemení comenzó una amplia ofensiva en la región que ha incluido bombardeos aéreos y terrestres contra los refugios de los "hutíes", y en los que ha muerto una veintena de personas.
El enfrentamiento entre esta milicia chií y las tropas gubernamentales se remonta al año 2004, cuando centenares de personas, incluido el fundador del grupo, Husein al Huti, perdieron la vida en violentos combates en Saada.
Los chiíes representan aproximadamente el treinta por ciento de los cerca de 25 millones de habitantes de Yemen y están concentrados principalmente en el norte del país, especialmente en las regiones de Heya, Zemar y Saada.




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