5 de octubre 2007 - 00:00

Rebrota polémica sobre "eutanasia" de Juan Pablo II

Roma (AFP, ANSA) - El cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, «ministro de Salud» del Vaticano, admitió ayer en una entrevista con el diario italiano « Corriere della Sera» que el papa Juan Pablo II rechazó pocos días antes de morir en abril de 2005 el « ensañamiento terapéutico» que le hubiera podido prolongar la vida.

El Papa preguntó: «¿Si me llevan al Gemelli, ¿tienen posibilidad de curarme? La respuesta fue no; entonces replicó: 'Me quedo aquí, me encomiendo a Dios'», relató el purpurado.

Con estas palabras, Lozano Barragán, de 74 años, arzobispo de Zacatecas, recordó lo sucedido el 30 de marzo de 2005, tres días antes del fallecimiento del papa polaco.

Interrogado por el diario milanés sobre si se trató de un rechazo al « ensañamiento terapéutico», el cardenal afirmó que «sí, en el sentido de curas desproporcionadas e inútiles». Según el «Corriere della Sera», Juan Pablo II, «conectado a una máquina quizás habría vivido más allá del 2 de abril». Debido al mal de Parkinson y a otras dolencias, en los últimos meses de su vida había sido hospitalizado varias veces y sometido a una traqueotomía para introducirle una cánula que le llevase aire a los pulmones.

«Sería mejor que me muriese, si no puedo llevar a cabo la misión que me ha sido encomendada», se desahogó el papa Wojtyla con su secretario Stanislaw Dziwisz, el día de Pascua de 2005, según recordó ayer el periódico.

Hace unas semanas en Italia estalló una polémica sobre este tema, luego de la presentación de un libro en el que Lina Pavanelli, directora de la escuela de especialización de anestesia y reanimación de la Universidad de Ferrara, sostiene que a Juan Pablo II se le practicó una forma de eutanasia, prohibida por la Iglesia Católica. La tesis de la doctora italiana se basa en la supuesta fecha en la que le fue colocada la sonda nasogástrica nutricional, el 30 de marzo. Según Pavanelli, ya era demasiado tarde.

  • Desmentida

    Desde las páginas del diario «La Repubblica», el médico personal de Karol Wojtyla desde 1978, Renato Buzzonetti, lo desmintió, señalando que la sonda fue colocada de manera permanente el 30, pero ya antes se usaba para alimentar al Papa.

    El mes pasado, la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada de la defensa de la doctrina de la Iglesia, estableció en un documento que para los católicos «es obligatorio» alimentar a las personas que se encuentran en estado vegetativo. «La administración de alimentos y de agua, aun por vías artificiales, es en general un medio ordinario y proporcionado para mantener la vida. Por lo tanto, es obligatorio», sostiene el texto.

    Para el Vaticano, «la muerte por hambre o por sed se configura como eutanasia por omisión», afirma el documento.

    Según la doctora Pavonelli, el tratamiento recibido por Juan Pablo II en sus últimas semanas, después de haber sido internado dos veces en el Hospital Gemelli de Roma y sometido a una traqueotomía para poder respirar, « resultan, según los criterios de la Iglesia Católica, una eutanasia propiamente dicha».

    Un reciente sondeo sobre cuál es la orientación de los italianos sobre ese tema reveló que 60% de la población «presunta sana» está a favor de la eutanasia.
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