Santiago (AFP, DPA) - El presidente chileno, Ricardo Lagos, logró un avance importante en su propósito de reformar la Constitución, con la aprobación al proyecto obtenida en el Senado con el apoyo de la bancada oficialista de la Concertación por la Democracia y parte de la oposición de la Alianza por Chile.
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El oficialismo busca una reforma que le permita quitar el sesgo autoritario de la Constitución sancionada en 1980 por la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), aprobada en un plebiscito con padrones improvisados y en un contexto de libertades públicas coartadas.
La propuesta de modificación constitucional fue aprobada ayer por 40 votos contra cinco (con 2 abstenciones).
«La Constitución de 1980 requiere muchos cambios, y en un sector mayoritario de Chile entendemos que tiene un conjunto de disposiciones que no están acordes con la democracia», manifestó Lagos.
El trámite en el Senado continuará hasta marzo con sesiones de discusión en esa instancia y en la Cámara de Diputados. Para prevenir un estancamiento, se dejaron para más adelante los denominados cambios «sensibles», como el fin de los senadores designados (incluidos cuatro nombrados por las fuerzas armadas) y vitalicios (ex presidentes), cambios al sistema electoral binominal (que perjudica al oficialismo y a los partidos más chicos) y la inamovilidad de los jefes de las fuerzas armadas. En tanto, los acuerdos alcanzados incluyen acortar el mandato presidencial a cuatro años, modificar el Tribunal Constitucional y ampliar poderes a la Cámara de Diputados.
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