13 de mayo 2005 - 00:00

Resiste Blair intento de Europa de imponerle mayor rigidez laboral

Tony Blairpropuso ayervariasiniciativasdestinadas aagradar a laoposiciónconservadoray reducirasí, sudebilitamientopolítico enel Parlamento:flexibilidadlaboral ylucha contrael crimen yla inmigración.
Tony Blair propuso ayer varias iniciativas destinadas a agradar a la oposición conservadora y reducir así, su debilitamiento político en el Parlamento: flexibilidad laboral y lucha contra el crimen y la inmigración.
Londres (EFE) - El primer ministro británico, Tony Blair, salió ayer a defender la flexibilidad laboral de su país y excluyó toda posibilidad de renunciar a los contratos laborales de más de 48 horas semanales, contrariando una votación del Parlamento Europeo.

El resultado de esa votación, en la que los diputados laboristas británicos se unieron a sus colegas de izquierda del continente, había supuesto un revés para Blair y su exitoso ministro de finanzas, Gordon Brown, que han defendido siempre el derecho de su país a no respetar los límites impuestos por Bruselas.

Blair, defensor a ultranza de una Europa liberal en lo económico, se esforzó para intentar convencer a otros gobiernos de que presionaran a sus eurodiputados para que no eliminaran la exención británica.

Mientras los sindicatos británicos reaccionaron positivamente a la votación, argumentando que había triunfado el sentido común, el gobierno, la oposición y la patronal criticaron fuertemente lo que ven como una decisión que va en contra de la creación de riqueza y la competitividad del Reino Unido.

• Ventajas

Gran Bretaña es el único país de la UE que hasta ahora había logrado reservarse el derecho a no respetar la directiva europea de 1993 por la que se considera ilegal trabajar más de cuarenta y ocho horas semanales como media, a lo largo de un período de cuatro años. Apostar por la flexibilidad laboral le ha traído ventajas a Londres respecto de países como Alemania y Francia, que mantienen un mercado de trabajo más rígido y así, menores tasas de crecimiento económico y mayores índices de empleo.

Según el Instituto de Directores de Empresa, alrededor de 40% de las empresas de este país han recurrido a la exención británica y 85% de las firmas de los sectores de la construcción y el transporte creen que lo decidido en Estrasburgo va a causarles graves problemas.

Gary Titpley, líder de los eurodiputados laboristas, dijo que su grupo había apoyado la legislación en contra de superar las 48 horas porque representaba un buen equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.

• Flexibilidad

Al mismo tiempo negó que con su votación en el Parlamento de Estrasburgo los eurodiputados hubiesen querido desafiar a Blair e insistió en que la legislación había sido diluida, en cierto modo, para permitir cierta flexibilidaden su aplicación a lo largo de un período de un año.

«No acepto que sea Bruselas quien decida cuántas horas debe trabajar la gente», afirmó
Philip Bushill-Matthews, portavoz en materia de empleo de la oposición conservadora británica. «La votación muestra que el Parlamento Europeo no ha aprendido nada sobre los desafíos de la globalización. Tal vez quienes han votado son los mismos eurodiputados que van a quejarse si los empresarios se llevan las fábricas a China o la India en los próximos años», criticó el director general de la Confederación de la Industria británica, Digby Jones.

El Foro de Empresas Privadas acusó a los eurodiputados laboristas de haber traicionado al empresariado británico mientras que la Federación de la Pequeña Empresa criticó la fuerte discrepancia entre lo que sostiene el gobierno de Blair y lo que han votado sus correligionarios en Estrasburgo.

Según fuentes empresariales, la eliminación de la exención británica puede tener su impacto más negativo en sectores como la agricultura, la construcción, los transportes, la minería y algunos servicios como los financieros, así como en las firmas más pequeñas.

Fuentes del gobierno británico han expresado, sin embargo, su confianza de que van a lograr suficiente apoyo de otros países, seguramente entre los recientemente incorporados de la Europa central y del Este, para bloquear esa medida en la próxima reunión de ministros de Trabajo a comienzos del próximo mes.

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