"Retiro" de Irak no atrae a nadie
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Con su nuevo plan para Irak, George W. Bush deja una
peligrosa tarea pendiente a quien sea su sucesor en la
Casa Blanca a partir de enero de 2009, según el humor
de Steve Sack en «The Minneapolis Star-Tribune».
«Por tanto, la mayoría de los senadores pensamos que es hora de retirar no sólo los refuerzos de Irak», afirmó, en sintonía con varios de los senadores, entre ellos el republicano Chuck Hagel. «¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a seguir invirtiendo en sangre el dinero estadounidense al mismo ritmo que ahora?», preguntó.
Petraeus reconoció que «la reconciliación en Irak todavía no se ha producido, aunque se están dando pasos actualmente», al tiempo que admitió que «le costaría mucho tomar la decisión» de mantener los refuerzos en Irak si la situación empeora en el terreno.
El también republicano Richard Lugar evitó plantear su pedido de hace unos meses en favor de una retirada « ordenada» del país del Golfo Pérsico, aunque sí subrayó que los avances logrados en Irak «podrían no lograr el objetivo debido a las divisiones que afectan al país» y pidió más esfuerzos diplomáticos al gobierno.
En tanto, la reacción de los grandes diarios norteamericanos también fue adversa a lo afirmado el lunes por Petraeus.
«The New York Times» abrió el fuego en un crítico editorial indicando que « durante meses, el presidente Bush ha prometido un balance honesto sobre la situación en Irak, una mirada fresca a la estrategia de la guerra y un nuevo plan sobre cómo sacar a Estados Unidos de la mortífera espiral de la guerra civil iraquí. El país no tuvo nada de eso» el lunes.
En su editorial, el «Times» afirma que «fue otra más de las promesas rotas y falsas afirmaciones de éxito que hemos escuchado de Bush durante años».
Tras el testimonio de Petraeus y del embajador en Bagdad, Ryan Crocker, ante la Cámara de Representantes, uno podía preguntarse «si los estadounidenses querían comprometerse tanto para resultados tan inciertos luego de tantos fracasos anteriores», estimó por su parte el diario «USA Today».
Por su parte, «The Washington Post», que respaldó la invasión a Irak de 2003, reflejó en otro editorial que «si la reconciliación política (en Irak) que el presidente esperaba no es posible en un futuro cercano, ¿es necesario que las misiones de las fuerzas estadounidenses permanezcan sin cambios? Es un interrogante que debe responder el presidente».



