"La sangre llama a la sangre", dijo el líder iraquí Saddam Hussein al asumir un nuevo mandato de siete años. Cuestionado en Naciones Unidas, Estados Unidos dio señales de que bajaría el tono de la amenaza contra Bagdad.
Washington y Bagdad (Reuters, EFE, ANSA) - Estados Unidos moderó su reacción ante la sorpresiva admisión de Corea del Norte de que tiene un programa secreto de armas nucleares, violando acuerdos previos. Fuentes del gobierno norteamericano especificaron ayer que el régimen de Pyongyang tiene dos bombas nucleares de plutonio, pero prometieron diálogo con el régimen norcoreano, considerado parte del «eje del mal». En tanto, ante el escaso consenso internacional que encontró la administración Bush sobre un ataque a Irak, se considera en la ONU que es «inminente» la presentación de una propuesta de resolución ante el Consejo de Seguridad, que contemplaría las prevenciones de sus aliados, que rechazan atacar al régimen de Saddam Hussein.
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En un tono diferente del que mantiene con Irak, otro de los países que Washington incluye en el «eje del mal» y a pesar de que es una mera posibilidad que su gobierno maneje armas de destrucción masiva, Estados Unidos criticó a Corea del Norte por su programa, que viola un tratado de 1994, pero insistió en buscar un acuerdo negociado y evitó comparar al líder norcoreano, Kim Jong-Il, con Saddam Hussein.
«El presidente de EE.UU., George W. Bush, buscará una solución diplomática a este programa de armas», dijo Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca. «Buscaremos una solución pacífica», señaló el vocero, quien dijo que EE.UU. está en contacto con países aliados y con el Congreso. Bush tiene previsto debatir el asunto en su reunión del día 25 con el presidente chino, Yiang Zemin, en su rancho en Crawford (Texas). Varios países reclamaron a Corea del Norte que se atenga al acuerdo de 1994, que establece el congelamiento de los planes nucleares de países comunistas a cambio de asistencia para el desarrollo energético.
• Programas admitidos
«Creo que tienen un pequeño número de armas nucleares», matizó el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld. El gobierno de Kim Jong II admitió, como se conoció el martes, ante un enviado estadounidense, la existencia de programas de armas nucleares cuando éste le transmitió sus sospechas en ese sentido. Rumsfeld evaluó que no hacen falta inspecciones internacionales de armas, ya que las autoridades de Corea del Norte «ya han admitido que están violando cuatro acuerdos» y tratados internacionales.
Estados Unidos, aislado en el debate público sobre Irak en la ONU, dio señales de ceder, suavizando su propuesta ante el Consejo de Seguridad, donde sólo Londres lo apoya, y encuentra una rígida y reiterada oposición tanto de los miembros permanentes con derecho a veto, Rusia, China y Francia, como de los miembros temporarios.
El embajador de EE.UU. en la ONU, John Negroponte, anunció que pronto entregaría un borrador de la resolución con «claros e inmediatos requisitos para las inspecciones de armas, bajo las resoluciones existentes» para Irak.
En el debate, que ya lleva dos días en la ONU, más de treinta países que tomaron la palabra, entre ellos la Argentina, Chile y Brasil, instaron a buscar una salida no bélica y consideraron que no se agotaron las instancias pacíficas. Asimismo, llegó a Nueva York el secretario de Defensa, Colin Powell, para ayudar en las tareas de convencimiento.
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