Moscú - La explosión de un viejo torpedo de nombre inofensivo (Tolstushka, «gordita») provocó el 12 de agosto de 2000 el hundimiento, en el mar de Barents, del submarino nuclear Kursk, orgullo de la flota rusa del Norte, y la muerte de sus 118 marineros. Después de casi dos años de investigaciones, rumores y protestas, la versión oficial del hundimiento del submarino fue difundida ayer por el ministro de Industria, Ilia Klebanov, el hombre nombrado por el presidente Vladimir Putin a la cabeza de la comisión de investigación gubernamental.
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