5 de septiembre 2005 - 00:00

Rice negó racismo en los rescates

Algunos de los evacuados alojados en la escuela primaria Charles Colton de Nueva Orleans esperan el traslado.
Algunos de los evacuados alojados en la escuela primaria Charles Colton de Nueva Orleans esperan el traslado.
Nueva Orleans (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los responsables militares y de seguridad nacional de los Estados Unidos defendieron ayer la respuesta de las autoridades federales a la crisis causada por el huracán Katrina en el sur de EE.UU. y la inundación de Nueva Orleans, así como rechazaron la acusación de racismo.

La reacción de la administración Bush, desde la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) hasta el Departamento de Defensa, y la actitud del propio George W. Bush durante los primeros días de la crisis, fueron duramente cuestionadas desde medios de comunicación y especialmente por políticos locales.


Asimismo, varios diputados negros le reprocharon al gobierno federal la desatención de la población negra de Nueva Orleans. «No podemos permitir que un día se diga: la diferencia entre quienes sobrevivieron al huracán y quienes murieron no estaba en otra cosa que en la pobreza, la edad o el color de piel», señaló el congresista Elijah Cummings.

En ese sentido, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, dijo estar convencida de que el racismo no jugó papel alguno en la demora del socorro luego del ciclón. «Yo soy afroamericana, de Alabama, y les puedo decir que esta reacción no tiene nada que ver con el color de la piel», declaró Rice. « Ningún estadounidense quiere ver sufrir a otro estadounidense», insistió.

Por su parte, el teniente general Russel Honoré, comandante en jefe de la fuerza de trabajo Katrina, a cargo de las tareas de rescate y recuperación, recalcó lo imprevisible de la trayectoria del huracán y las dificultades logísticas creadas por la magnitud de la destrucción.

«La mayor parte de la destrucción en Nueva Orleans se debe a las inundaciones, pero en Mississippi fue el huracán», dijo Honoré, y añadió que «cuando se produjo la ruptura de diques y las bombas de achique se rompieron tuvimos el segundo desastre, la inundación. Eso restringió nuestra respuesta».

Asimismo, el director del FEMA, Michael Brown -quien fue el principal objetivo de las críticas por la pobre actuación de su agencia-, agradeció al secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld y al teniente general Honoré la presencia militar, «que permitió que realizáramos nuestro trabajo».

«Nadie puede imaginar algo que se acerque a esto en la historia de nuestro país», dijo Rumsfeld sobre la crisis.
«Es importante mantener presente la magnitud» de la catástrofe. Hay efectivos «trabajando en estrecha conjunción» para ayudar a superar la tragedia, agregó.

En tanto, la senadora demócrata por Louisiana,
Mary Landrieu, acusó ayer a Bush de hacer «política-espectáculo» con Katrina y de desviar la atención sobre la «ineficiencia» de la ayuda humanitaria hacia la alcaldía de Nueva Orleans.

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