Robin Cook a El País: "El error de Blair es unirse al unilateralismo de Bush"
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R. La alternativa era no hacer eso.
P. ¿Y hacer qué?
R. Si me pregunta qué hubiera hecho yo, les habría dado más tiempo a los inspectores, algunos meses más. Y no embarcarse en la aventura militar más que como último recurso.
P. ¿Cómo se puede ahora restablecer la confianza tanto entre EE UU y Europa como entre el Reino Unido y el continente?
R. Tony Blair dijo hace dos años que nuestro destino está en Europa. Y estoy de acuerdo con él. Creo que tenía razón. El futuro del Reino Unido está junto a Europa. En Europa están nuestros principales socios comerciales, formamos parte del continente europeo, ahí están nuestros intereses. También creo que Europa tiene que desarrollar una mayor coherencia en su manera de abordar el mundo exterior. En términos económicos, Europa es tan grande como EE UU, tiene un PIB superior y un mercado interior mayor que el Tratado de Libre Comercio, con Canadá y México. Pero no tenemos el mismo peso en los asuntos internacionales. Tenemos que buscar la manera de movilizar nuestro poder económico en términos de poder diplomático en el mundo. Pero Europa no puede hacer eso sin el Reino Unido, y el Reino Unido no puede hacerlo sin Europa. Por eso, para mí la prioridad ahora es restablecer esos puentes. Durante muchos años, Blair ha tenido un gran éxito uniendo a ambos y lo puede hacer otra vez.
P. ¿Y la división entre Estados Unidos y Europa?
R. Hay muchos proyectos comunes en los que trabajar juntos, pero primero tenemos que saber si la gente de la Administración de Bush está interesada en proyectos comunes.
P. Usted dijo en su declaración en el Parlamento que las cosas serían distintas con Gore. ¿Hasta qué punto distintas?
R. Bastante distintas. Si damos repaso a su labor como vicepresidente, había numerosos asuntos en los que estaba muy cerca de las posiciones europeas. Por ejemplo, fue Gore quien impulsó el acuerdo del Protocolo de Kioto al que ha renunciado Bush. Creo que Gore hubiera ido a Johannesburgo, no como Bush, y habría hecho suyos los compromisos en materia de saneamiento de aguas o de lucha contra la pobreza, que es un asunto crucial en la lucha contra el terrorismo. Creo que con Gore ahora no habría una guerra en Irak.
P. ¿Por qué esta guerra es tan impopular en el mundo?
R. Primero, porque la gente no ve que haya una amenaza inmediata. Los británicos, por ejemplo, si consideraran que la guerra es esencial, estarían resueltamente a favor. Pero la gente no quiere guerras innecesarias. Y segundo, porque existe la percepción de que esta guerra está para satisfacer la agenda norteamericana.
P. ¿Y el visto bueno del Consejo de Seguridad habría hecho cambiar esa percepción de manera tan radical?
R. El Consejo de Seguridad era crucial precisamente porque no había ningún otro tipo de acuerdo. Tomemos el conflicto de Kosovo. Había acuerdo en la Unión Europea, en toda la UE; había acuerdo en la OTAN, Francia y Alemania eran socios activos en ese conflicto, teníamos el apoyo de los siete países vecinos de los serbios. Nada de eso ocurre ahora. La UE está dividida, la OTAN está dividida, y los países vecinos no lo apoyan. Y es precisamente porque no había ningún otro tipo de acuerdo internacional en este conflicto por lo que el Consejo de Seguridad se había convertido en algo tan crucialmente importante. Y tampoco ahí hubo acuerdo. Es una cuestión de principios fundamental que no se puede empezar una guerra de manera unilateral. Si es necesario ir al conflicto militar para establecer la paz y el orden, eso se debe hacer a través de un acuerdo internacional. Y eso afecta a Estados Unidos y a cualquier otro.
P. ¿Tiene algún futuro el Consejo de Seguridad?
R. Así debería ser. Necesitamos unas reglas. Necesitamos tomar decisiones multilaterales en materia de seguridad. Y necesitamos un foro en el que tomar esas decisiones. Y en este sentido no hay nada que pueda reemplazar a Naciones Unidas.
P. Usted está contra la doctrina norteamericana de ataques preventivos. Pero su sucesor como ministro de Exteriores la apoya.
R. No creo que Jack Straw la haya apoyado. Creo que ha sido muy tenaz en seguir una estrategia decidida por el primer ministro. Pero no creo que ni el primer ministro ni Straw hayan apoyado los ataques preventivos. Por supuesto, creo que el ataque preventivo es una doctrina peligrosa.
P. ¿Qué confianza tiene usted en el nuevo plan de paz sobre Oriente Próximo?
R. No he expresado ninguna confianza...
P. Por eso le pregunto.
R. Es bueno que se haya elaborado y ahora espero que se publique. Bush dijo que se publicaría cuando fuera nombrado el primer ministro palestino; ya hay primer ministro y debería ser publicado. Pero lo importante no es que se publique, sino que se ponga en práctica. Me pregunta sobre mi confianza, y la verdad es que me preocupa mucho que Sharon diga que tiene un centenar de enmiendas al plan. Cien enmiendas en un documento de unas pocas páginas es como escribirlo de nuevo. Será una prueba fundamental para calibrar si Bush está resuelto a decirle a Sharon que ése es el plan y ahora hay que llevarlo a cabo.
Por W. OPPENHEIMER para El País



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