Rodeado de escándalos, se va el asesor clave de Bush
-
Los hutíes anunciaron una ofensiva coordinada con Irán y Hezbolá contra blancos estratégicos de Israel
-
El llamado del Papa León XIV en Semana Santa contra la guerra: "No dejemos que nos paralicen"
George W.
Bush y
Karl Rove
ayer,
durante el
acto en el
que el más
alto asesor
de la Casa
Blanca
anunció su
salida del
gobierno.
Imagen del
fin de una
exitosa
sociedad
política.
Rove, de hecho, se acogió al «privilegio ejecutivo» que otorga al gobierno inmunidad frente a cualquier acción judicial o investigación del Congreso, para no testificar sobre el asunto.
Pero Patrick Leahy, el demócrata que preside el Comité Judicial del Senado, aseguró que la salida de Rove no da el tema por cerrado.
Esa polémica se suma al escándalo que se desató tras la filtración a la prensa en julio de 2003 del nombre de la ex espía de la CIA, Valerie Plame, en una complicada maniobra que costó el puesto al ex jefe de Gabinete del vicepresidente Dick Cheney y tras la que muchos vieron la maquiavélica mano de Rove.
Controversias a un lado, su salida de escena deja a la Casa Blanca sin su principal talento político en vísperas de la presentación en setiembre de un informe clave sobre la marcha de la guerra en Irak, una amarga batalla a la vista sobre el Presupuesto y la incertidumbre planteada por la crisis del sector inmobiliario.
Por lo demás, Rove pasa a engrosar las filas de altos funcionarios republicanos que han abandonado sus puestos a un año y medio del final de la presidencia de Bush.
Se prevé que Rove, que adelantó su partida en una entrevista que publicó ayer el diario «The Wall Street Journal», escriba un libro durante los próximos meses. Además de eso se dedicará, según indicó él mismo, a seguir siendo un «fiero» defensor de Bush, a quien lo unen más de tres décadas de amistad.
La intensa sociedad política entre Rove y Bush se tradujo en una revolución republicana que muchos equiparan a la que tuvo lugar en las filas demócratas en la década del 30 con el «New Deal» de Franklin D. Roosevelt. El tándem consiguió, por ejemplo, que la religión tenga un protagonismo sin precedentes en la vida política estadounidense y que la apuesta por la «guerra preventiva» sea la doctrina dominante en política exterior.
El gran acierto de Rove como estratega político fue movilizar a los millones de estadounidenses del interior, de fuertes creencias cristianas y que no solían acudir a votar, lo que otorgó al Partido Republicano una fabulosa oportunidad para presentar un programa electoral volcado a la derecha, sin necesidad de moderar su discurso para competir con los demócratas por el centro político. Rove aseguró así los triunfos republicanos de 2000 y 2004 (presidenciales), y 2002 (legislativos).
A diferencia de Bush, quien se crió rodeado de poder y riqueza, y asistió a las mejores universidades del país, Rove es producto de la clase media estadounidense, sufrió el suicidio de su madre y nunca llegó a terminar sus estudios universitarios. En lugar de eso, canalizó su energía hacia la política, donde puso de manifiesto un instinto prodigioso, reconocido por aliados y detractores, quienes lo calificaron de «Rasputín» de la administración republicana.




Dejá tu comentario