Rousseff asumió la presidencia de Brasil con el compromiso de "erradicar la pobreza extrema"
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Rousseff dijo que Brasil tiene la "oportunidad" de convertirse en una "nación desarrollada" con "estilo brasileño" y un fuerte componente de sostenibilidad ambiental.
"No voy a descansar mientras haya en Brasil brasileños sin alimentos en su mesa, y niños pobres abandonados a su propia suerte", prometió, en medio de aplausos de legisladores y jefes de Estado presentes en el Parlamento, entre ellos la mayoría de presidentes latinoamericanos, el príncipe Felipe, heredero de la Corona española y la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton.
Rousseff se comprometió además a profundizar la integración latinoamericana.
"Seguiremos empeñados en profundizar la integración con nuestros hermanos latinoamericanos", sostuvo ante el plenario del Legislativo.
Su gobierno buscará "asociar su desarrollo económico y político a nuestro continente", remarcó.
Rousseff enfatizó que pretende dar una "consistencia cada vez mayor al Mercosur" integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, además de Chile y Bolivia como miembros asociados externos y Venezuela en proceso de adhesión.
"Vamos a dar especial atención a los países emergentes", dijo.
"Profundizaremos el relacionamiento con Estados Unidos y la Unión Europea", añadió.
Rousseff, elegida para gobernar por cuatro años, terminó su discurso en el Congreso y se dirigió al Palacio do Planalto en donde recibió la banda presidencial del ahora ex presidente Lula, con quien se abrazó emotivamente.
"La alegría que siento por mi investidura, se mezcla con la emoción de su despedida", dijo Rousseff durante su discurso a la nación.
Luego de su discurso, la flamante mandataria acompañó a Lula, quien deja el poder con una popularidad récord de 87% después de ocho años de gobierno, a bajar la rampa de acceso del palacio de gobierno.
El presidente se despidió de su sucesora y se acercó a saludar a la multitud que esperaba. Minutos después se subió a un auto con banderas brasileñas y se fue saludando hacia la base área de Brasilia, desde donde regresará a su residencia privada del suburbio industrial obrero de Sao Bernardo do Campo, próximo a Sao Paulo.
Rousseff pasará a ocupar el Palacio do Planalto en un momento de expansión sostenida de la economía, con una previsión de crecimiento de 7,6% del Producto Interno Bruto en 2011 y una tasa de desempleo de 5,7% en noviembre, un mínimo histórico.
No obstante, la supervalorización de la moneda local (que permitió la acumulación de un nivel récord de reservas internacionales) ya afectó seriamente la balanza comercial y el desempeño del segmento industrial orientado a la exportación.
Al mismo tiempo, la inflación cierra el año por encima de la meta oficial de 4,5% al año e inicia 2011 con tendencia al alza.
Bajo el gobierno de Lula, 29 millones de personas salieron de la miseria, según cifras oficiales, pero casi la mitad de la población sigue sin acceso a saneamiento y la tasa de analfabetismo roza el 10%.
Rousseff, que tomó juramento a sus ministros este sábado, contará con parte del equipo de gobierno de Lula. Ocho ministros de 25 del actual equipo de gobierno fueron reconfirmados en sus cargos y otros tres se mantendrán en el gabinete pero ocupando una función diferente.
En el plano externo, Rousseff asume el poder en medio de una incipiente crisis diplomática con Italia, ante la decisión adoptada por Lula en su último día de gobierno de no extraditar al ex militante de ultraizquierda italiano Cesare Battisti, condenado por cuatro asesinatos en su país.



